Brasil comenzó un proceso para explorar medidas de represalia contra los aranceles del 50 por ciento impuestos por Donald Trump, aunque el presidente Luiz Inácio Lula da Silva enfatizó que aún busca negociaciones con Estados Unidos.
Lula autorizó el inicio de una revisión de 30 días sobre los efectos de los mayores gravámenes estadounidenses a una variedad de productos brasileños, seguida de un examen gubernamental de posibles contramedidas.
¿Qué busca Brasil con los ‘aranceles recíprocos’?
Pero más que una escalada inmediata en la guerra comercial, el plan está diseñado como un paso inicial para incentivar el diálogo.
Y si bien Brasil podría responder, es probable que considere opciones como el trato a la propiedad intelectual de Estados Unidos en lugar de aranceles de represalia, según dos funcionarios familiarizados con el asunto.
“Este es un proceso algo largo, y no tengo prisa en hacer nada en materia de reciprocidad contra Estados Unidos”, dijo Lula en una entrevista radial el viernes por la mañana.
El movimiento es el primer paso para permitir que Brasil actúe bajo una ley de reciprocidad aprobada por su Congreso a principios de este año.
Aunque la norma permite aranceles de represalia, dentro del gobierno de Lula prevalece la visión de que tales gravámenes solo dañarían a los consumidores brasileños y a la economía nacional, dijo uno de los funcionarios bajo condición de anonimato.
¿Qué medidas podrían incluir contra los aranceles de Trump?
No se ha tomado una decisión final, aclararon. Si se opta por responder, las medidas podrían incluir la suspensión de patentes, señaló uno de los funcionarios.
El gobierno brasileño había considerado previamente poner fin a las licencias de patentes de medicamentos estadounidenses en respuesta a los aranceles.
A principios de mes, Brasil presentó una queja ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), y Lula ha insistido en que no tomará represalias contra su segundo socio comercial hasta agotar todas las demás opciones.
Sin embargo, el mandatario ha expresado creciente frustración por la falta de diálogo con la administración Trump, especialmente después de que el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, canceló una reunión programada a principios de agosto con el ministro de Finanzas, Fernando Haddad.
¿Por qué Trump impuso aranceles a Brasil?
Las autoridades brasileñas argumentan que no hay lógica en los aranceles, dado que Brasil mantiene un déficit comercial con Estados Unidos, a diferencia de la mayoría de los países objetivos de Trump.
Lula también acusó a su homólogo de intentar intervenir en los asuntos internos de Brasil luego de que Trump exigiera a la Corte Suprema poner fin al juicio de Jair Bolsonaro, expresidente acusado de intentar un golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022.
El paso, no obstante, implica riesgos, incluso si está principalmente destinado a llevar a Estados Unidos a la mesa de negociaciones.
Trump ha respondido de forma agresiva a China y a otras naciones que han tomado represalias contra sus aranceles, lo que podría dejar a Brasil vulnerable a nuevas escaladas desde Washington.
Brasil puede estar esperando que esta medida ayude a acelerar las negociaciones, pero también podría derivar en una escalada por parte de Estados Unidos, especialmente considerando el enfoque impulsivo de Trump respecto a la política arancelaria y dado que la capacidad de Brasil para dañar a EU es mucho más limitada que, por ejemplo, la de China.
Sería difícil para Brasil forzar la mano de EU, a menos que toque intereses clave con suficiente capacidad de presión.—Jimena Zuniga, analista de geoeconomía latinoamericana
El momento de la decisión podría intensificar los riesgos.
El juicio de Bolsonaro está programado para comenzar el martes, creando otro posible punto de tensión en las relaciones Brasil-EU.

Trump ya revocó la visa estadounidense y aplicó sanciones bajo la Ley Magnitsky al magistrado de la Corte Suprema que encabeza el proceso contra el exmandatario de derecha.
Brasil ha seguido presionando para obtener excepciones adicionales para productos como café y carne, dos de sus principales exportaciones, mientras busca redirigir los bienes afectados a nuevos mercados y brindar apoyo a los sectores más golpeados por los gravámenes.
Lula, sin embargo, sugirió el viernes que no quiere esperar a los procedimientos de la OMC, que podrían tardar más de un año.
“Tomé este paso porque tenemos que avanzar con el proceso”, dijo.