Economía

Tarjetas de crédito resisten ‘subidón’ de tasas del Banxico

El mayor costo del crédito y la desaceleración dispararán la cartera vencida de los bancos: expertos.

Las tasas de interés en tarjetas de crédito son las que más han resentido la restricción monetaria del Banco de México (Banxico), con un ajuste mayor a 500 puntos base en el último año, y se esperan mayores incrementos, acorde a las expectativas de más alzas en la tasa de referencia.

De acuerdo con cifras del banco central, en junio de 2021 la tasa de interés promedio en los plásticos fue de 33.64 por ciento, cifra que se elevó a 38.84 por ciento en junio de este año, lo que implicó un ajuste de 520 puntos base.

En el mismo periodo, la autoridad monetaria implementó un ajuste de 375 puntos a la tasa de interés referencia.

Datos de Banxico y de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) revelan que las tarjetas de crédito con mayores tasas corresponden a Banco Azteca (92.2 por ciento), Invex (78.6), Afirme (62), Scotiabank (61.1), Inbursa (61.5) y BanCoppel (59.6).


Las tasas de interés en los créditos personales subieron 164 puntos base en el mismo lapso, y actualmente se encuentran en 46.75 por ciento en promedio, su mayor nivel en 10 años.

En los créditos de nómina el incremento en las tasas promedió 105 puntos, y 65 puntos en el caso de los créditos automotrices.

De acuerdo con las cifras de CNBV, la tasa de interés promedio en el total de créditos bancarios fue de 12.41 por ciento en junio de este año, su mayor nivel desde marzo de 2020, y su incremento en los últimos 12 meses fue de 161 puntos base.

En este caso, las cifras indican que el mayor incremento es en los créditos a empresas, con 225 puntos, pues pasaron de 6.81 a 9.05 por ciento en un año.


A éstos le siguieron los créditos a entidades gubernamentales, con 222 puntos base, al alcanzar el 7.38 por ciento.

Por otra parte, los créditos al consumo aumentaron 134 puntos base, al pasar de 26.94 a 28.8 por ciento en los últimos doce meses a junio. Dentro de este tipo de financiamientos, los no revolventes se elevaron 128 puntos base.

Pega alza en la TIIE

Expertos coincidieron en que las tasas en créditos al consumo y empresariales son las que más subieron, debido a que éstos cuentan con menos garantías de pago frente a otros productos financieros.

Ernesto O’Farrill, presidente de Grupo Bursamétrica, indicó que este aumento se deriva del ciclo de alza de tasas por parte de la autoridad monetaria. “Los créditos al consumo y para las empresas, normalmente están fijados a la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE), entonces suben más”, dijo.

Detalló que, a medida que Banxico siga aumentando la tasa de interés, se irán reduciendo los márgenes operativos de los bancos.

En tanto, Amín Vera, director de inversiones en INVALA Family Office, coincidió que, en un entorno de alza generalizada en las tasas de interés a nivel mundial, los créditos que más rápido se encarecen son aquellos que no cuentan con garantías de ejecución inmediata en caso de impago, como los de consumo o los de empresas que son percibidas como potencialmente insolventes, mayormente las pequeñas y medianas (Pymes).

“Bajo esta perspectiva esperaríamos que las tasas al consumo y a las empresas sigan subiendo de forma sostenida hasta el momento en que los bancos centrales señalicen de forma clara cuál será el tope de la tasa de referencia, y más aún si en los próximos meses se incrementan las estadísticas de insolvencia”, dijo.

Riesgo de morosidad

O’Farrill apuntó que las altas tasas de interés, sumadas a una desaceleración económica en México, podrían provocar un repunte en la cartera vencida de los bancos.

“Creemos que la tasa de morosidad promedio del sistema se puede ir al doble fácilmente, en una fase de recesión con altas tasas de interés, y le va a pegar al capital de los bancos, pero no creemos que lleguemos a una crisis financiera; y en un caso más grave, consideramos que podrían volver a aplicar los criterios de flexibilización de las reglas contables, para que no tengan que incrementar reservas y se puedan hacer reestructuras, como se hizo durante la pandemia y fue exitoso”, puntualizó.

Aseveró que se debe prestar especial atención a la mala situación por la que atraviesan los intermediarios financieros no bancarios, especialmente las Sofomes. “Hay bancos que tendrán doble impacto en una recesión. Por un lado, las Sofomes que no les paguen su línea de crédito por la crisis que atraviesa el segmento, y por otro, las Pymes, como efecto secundario, tampoco les paguen su crédito. Es una ola expansiva que puede ser peligrosa”.

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