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Ellas sí facturan: Melissa Veytia, contribuye con la moda para impulsar un mundo sustentable

Lo que antes tenía una connotación peyorativa porque era viejo, usado y hasta podía oler mal, hoy representa moda, es vintage y genera una experiencia que crea conciencia.

Melissa Veytia, creadora de Verde Permuta, ropa de segunda mano.

Melissa Veytia es la creadora de Verde Permuta, un emprendimiento que inició en 2016, bajo la idea solo de ser responsable con el medio ambiente. Poco antes, cuenta Melissa, el gusanito de lo sostenible ya había pasado por su mente.

“Empecé a cuestionarme muchas cosas: lo que consumía y cómo lo hacía; me di cuenta que el mar se estaba llenando de plástico y que la basura estaba en todas partes. Las noticias empezaban a informar que había islas formadas de plástico en medio del mar. Entonces empecé a hacer cambios de hábitos, a ser más consciente acerca de qué debía comprar, y en el momento en que llegué a mi clóset me di cuenta que no tenía que irme tan lejos, ahí tenía yo todo un problemón… pues la moda es una de las industrias más contaminantes del planeta”.

Al adentrarse en el tema, Melissa se dio cuenta que existía un esquema de “negocio” para aprovechar las ventajas de la ropa de segunda mano llamada ‘intercambio’ de ropa. Al principio lo empezó a realizar de forma muy rudimentaria, es decir, entre amigas y familiares. “La verdad, es que resultó algo muy divertido y tuvo buena respuesta”, afirma.

Sin embargo, su idea era hacer algo más. El siguiente paso, fue comenzar a hacerlo masivo, y de ahí creó las fiestas de intercambio.


“Empezamos hacer una por mes. Literal eran fiestas donde la gente iba con 10 prendas que intercambiaban y tenían un costo fijo, creo que eran como 400 pesos, y podías cambiar 10 piezas por esa cantidad; la idea era que ya no compraran ropa nueva, sino que usaran el intercambio”.

Hoy el fast fashion es la industria más contaminante del planeta y se le atribuye cerca del 8 por ciento de la huella de carbono que se emite a nivel mundial, “el problema de esta no es tanto la huella ambiental que hay detrás de ella, sino la huella social”.

Posteriormente llegó la tienda. En cada etapa, dice Melissa, fue ir rompiendo paradigmas, pues no sabía a qué se iba a enfrentar.

Hoy, Melissa explica cómo opera el sistema de intercambio en la tienda, el cual inicia desde el closet de cada uno de sus clientes.


En primer lugar es revisar la prenda, pues ésta debe estar en perfectas condiciones. Después deberá entregarse en el local ubicado en la colonia Juárez, en CDMX, y dependiendo del tipo, marca, calidad y material se le hace una cotización y asigna un precio. Después, al dueño de la pieza se le entrega un crédito del 50 por ciento que podrá utilizar en la compra de otras prendas.

A la tienda llegan diariamente un promedio de entre 80 y 100 prendas, y hay un constante flujo de ropa, pero también tienen la venta en línea, donde es posible realizar la operación de intercambio.

Melissa dice sentirse orgullosa del trabajo que ha realizado en estos siete años, pues asegura han dado una segunda vida a más de 120 mil prendas, y dice seguirá en la lucha.

“Mi idea es que grandes marcas puedan ser parte de esta conversación; grandes empresas como Levi’s, por ejemplo, deben empezar a involucrarse y creer en estas iniciativas que pueden ser replicadas en toda la industria para cambiar la forma en la que operan y hacerse más conscientes”.

Parece una tarea titánica, pero Melissa no se rinde, “hoy la gente empieza a comprar con mayor conciencia, ya consideran a la ropa de segunda mano como una moda, pero también una experiencia, porque así como para muchos aún sigue siendo algo viejo, para otros es como encontrar un tesoro, algo que debe valorarse”.

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