La presidenta Claudia Sheinbaum goza de alta popularidad al cruzar el umbral de sus primeros seis meses. ¿Qué habría que destacar de su gobierno, independientemente de lo que dicen las encuestas?
Hace pasar como fortaleza una debilidad. La llegada del presidente Donald Trump a la Casa Blanca supone el reto más complejo para la mandataria. Y en ese renglón, ha sabido presentarse como alguien en igualdad de condiciones con Estados Unidos, cuando no es el caso.
Sheinbaum es dueña de una interlocución con el mercurial presidente de EU donde éste y sus colaboradores le dispensan cortesía. Es un logro. ¿Es a costa de ceder mucho? Posiblemente. Sin embargo, lo segundo no garantiza lo primero. A EPN no le funcionó.
Y en la víspera del anuncio de los aranceles también hay que acreditar que Claudia y su equipo han logrado constante interlocución: Marcelo Ebrard, por ejemplo, trabaja en Washington, y Omar García Harfuch ya es el cuate de halcones que antes todo le criticaban a México.
Reitero: no sabemos el costo de lo que se ha cedido frente a Trump. Si con esas concesiones se logró atemperar un costo mayor, se verá en el tiempo (v. gr.: tan pronto como un trato diferenciado, o no, en los inminentes aranceles globales). ¿Podríamos estar peor? Sin duda.
La calma chicha económica. A juicio de expertos, la mayoría de los indicadores sobre confianza de inversionistas y expectativa de crecimiento del PIB pronostica que a pesar de la “tranquilidad” paritaria frente al dólar, lo que sigue es (sólo) para abajo.
Palacio Nacional, sin embargo, logra que en los sondeos las cosas se vean distinto. ¿Por qué? Ni idea, pero en la encuesta de ayer de EL FINANCIERO, si bien la aprobación de la presidenta en economía bajó de 76% a 68%, sigue arriba de diciembre, cuando tuvo 66%.
En todo caso, quienes ven el panorama negro y los que creen que no va mal la cosa tendrían una coincidencia: la presidenta no es factor de desconfianza de los primeros y puede ser que sí explique algo o mucho del optimismo de los segundos.
A partir de hoy o mañana se podría desatar la tormenta económica por los aranceles (que azotaría más fuertemente a una economía ya con signos famélicos), pero hoy por hoy el manejo financiero de Sheinbaum no es visto como problema agregado. Ojalá siga así.
¿Inmune a los escándalos? Algo que el sexenio pasado sorprendió a no pocos fue eso llamado efecto teflón de AMLO. Cosas terribles sobrevenían y la popularidad presidencial variaba poco, o menos de lo que muchos creían que ameritaría la dimensión de esas crisis.
La presidenta ya ha tenido lo suyo con respecto a problemas. Teuchitlán y el grotesco rescate y protección de Morena a un hombre empoderado y desprestigiado frente a la denuncia de intento de violación chamuscaron el discurso províctimas y feminista de Claudia.
Pero las encuestas no registran costo al respecto. O no aún. Y no han sido los únicos escándalos: el choque entre líderes morenistas parlamentarios acusándose de corrupción, la polémica renovación (es un decir) de la CNDH, la selfie del desdén en el Zócalo... y ella intacta.
Lo hecho hasta hoy ya es pasado. Como a sus antecesores, se le exigirán más resultados. El cambio de estrategia anticrimen es muy meritorio, pero por lo mismo habrá de ampliarlo y consolidarlo.
Y en lo político habrá de meter al redil a “obradoristas” que le regatearon, por ejemplo, la ley antinepotismo, y a grupos que fueron mansitos con AMLO (CNTE), y que con ella se quieren alebrestar.