Rosario Guerra

Defensa

Andy tuvo noticia de que le retiraron la visa, según algunos columnistas, desde mayo, cuando no pudo pasar a Houston. ¿Por qué hasta ahora la carta? Pues parece que, en realidad, la misiva no va dirigida al Presidente Trump, sino a las bases duras del oficialismo.

El miedo no anda en burro. Ya salió Fernández Noroña a llamar a la defensa de AMLO como si se tratase de un asunto de soberanía nacional. Llamó a levantarse en todo el país, cuando no hay ningún señalamiento contra el expresidente, aun cuando hay muchas señales. Su hijo Andy tuvo noticia de que le retiraron la visa, según algunos columnistas, desde mayo, cuando no pudo pasar a Houston. ¿Por qué hasta ahora la carta? Pues parece que, en realidad, la misiva no va dirigida al Presidente Trump, sino a las bases duras del oficialismo.

Interpretar el retiro de la visa como un acto hostil contra México es una exageración, pero ayuda a calentar el ambiente contra EEUU. Decir que es una violación a la soberanía es aún más absurdo, pero permite colocar el tema como un ataque político a Morena, clasificado por varios como narcopartido, o por lo menos como instrumento de corrupción, y justificar así otro ataque a México. Es claro que ni Andy ni Rocha Moya son representantes de la soberanía nacional. Es obvio que muchos mexicanos pueden aún seguir a los López, pero otra gran mayoría no pondría su voz para defender a narcopolíticos reclamados por EEUU.

Las cosas empezaron a subir de tono con la liberación del general Gerardo Mérida, quien posee información de cómo operan en México los cárteles y cómo se da la alianza con autoridades, y muchos otros datos de casos, personas, servidores públicos y empresarios, entre otros. ¿Cómo se explicaría su liberación si no es a cambio de información valiosa para los órganos de investigación norteamericanos? Por eso apareció el miedo y la nueva estrategia de movilización que, con la bandera de la soberanía nacional, parece estarse fraguando.

La defensa de la Presidente Sheinbaum en estos casos, afirmando que las medidas sí tienen un cariz político por tratarse del hijo de AMLO, no ayuda a un mejor diálogo con el Departamento de Estado ni con el secretario Marco Rubio. Politizar una visa es una maniobra absurda y un tanto falta de inteligencia. Querer hacer del tema una confrontación con EEUU resulta inútil en todo sentido.

Claudia está atrapada a dos fuegos. Por eso no entiende su relación con los EEUU. Dice que la felicitan, lo cual es claro, pues ha emprendido el combate al narcotráfico y la producción de narcóticos, tantas veces negadas, en varias regiones de México, con la colaboración de EEUU, y el cambio de abrazos no balazos y de la defensa de los derechos humanos de los delincuentes que proclamaba AMLO son aspectos positivos, y qué bueno que sean reconocidos en la relación bilateral.

Pero es claro que a EEUU no le agrada que no se lleven a cabo las extradiciones solicitadas y el discurso de defensa de la Presidente para negarse a cumplir con el Tratado de Extradición. Las medidas en contra de México con aranceles, migración, seguridad fronteriza, entre otros aspectos, son temas de presión hacia nuestro gobierno y, desde luego, es la parte dura la que se expresa ante la protección a narcopolíticos. Si no quiere entender la Presidente que no es un doble discurso, sino expresiones que se refieren a hechos específicos que se contraponen, es porque no ha entendido que, pese a todo, EEUU le ha ofertado salidas a su encrucijada, para proteger su vida y su gobierno. No en forma gratuita, desde luego, pero bajo nuevos esquemas de colaboración.

Por eso AMLO no confía a nadie su defensa. Llama al diálogo a sus cercanos confiables, porque la mejor defensa es el ataque. Y para generar el ambiente para una estrategia de defensa de la “soberanía nacional”, pues es cierto, hay muchos mexicanos que no aceptan una buena relación con los norteamericanos, por aspectos históricos y patrióticos.

En tanto, a Omar Harfuch le fue muy bien en Argentina, además de que se avanzó en la extradición del contralmirante Farías Laguna. Lo cierto es que él y su hermano Manuel difícilmente pueden ser los autores exclusivos de un movimiento como el huachicol fiscal, que requería no solo de barcos y puertos, sino también de aduanas, pipas, logística de distribución nacional, lavado de dinero y su dispersión. Querer condenarlos para tapar un enorme hoyo negro, que ya ha cobrado varios muertos en la investigación y denuncia, es un esfuerzo para correr otra cortina de humo sobre el mayor negocio ilícito de los últimos años.

Así pues, no estamos frente a un doble discurso; estamos ante dos realidades que se suceden en México. Una surgió desde hace años: el contrabando de estupefacientes, que fue creciendo con el apoyo de autoridades, o sería impensable; y otra, donde las autoridades conforman sus propias redes criminales, como es el caso de La Barredora, en Tabasco y, desde luego, del huachicol fiscal, que requiere de una amplia gama de operadores.

Sin pudor, muchos políticos presumen sus lujos, sus residencias y bienes, que no se justifican con su salario, y no pasa nada. El manto de impunidad que existe en México es quizá uno de los más grandes del mundo. Por eso se acabó con los contrapesos en lo judicial y lo legislativo, se acabaron las policías civiles, se pretende acabar con la libertad de expresión en TV, radio, redes y prensa.

Las listas de Sheinbaum, expuestas por su abogada, Luisa Alcalde, han sido un acto que los mexicanos nunca pensamos vivir. Fue tal la indignación que tratan de explicar que las listas que aparecieron en TV no eran listas, sino un esquema para explicar cómo se reproducen noticias falaces. Pero nadie cree esta explicación, porque los expuestos fueron todos los medios y periodistas que critican al gobierno.

Este acto para poner una diana en la espalda de los periodistas, el provocar más violencia en un país donde matan más reporteros y comentaristas que en las guerras, es una intimidación. Es una amenaza para que cierren la boca, para acabar con el periodismo de investigación, para evitar la libertad de las audiencias, a las que supuestamente quieren proteger de información falsa, pero que no quieren aplicar al programa de TV de la Presidente Sheinbaum.

Una ley o se aplica a todos o no es una ley general. No importa lo que su texto contenga; desde luego, podemos quejarnos de la falsedad de las mañaneras y de la propaganda radiofónica del gobierno. Querer cerrar el camino al diálogo político, mantener el poder a toda costa, invalidar resultados electorales con el pretexto de injerencia externa y los otros muchos trucos para simular que aún hay democracia en México, cuando sus márgenes se agotan, es una realidad que no podemos ignorar. Vienen los procesos electorales, algunos adelantados, y es el voto el único instrumento que aún tenemos en nuestras manos. No desperdicies su uso.

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