Retrato Hablado

Matemáticas para restar a las filas del narco

“Es posible diseñar políticas que hagan la vida legal más atractiva”, dice Víctor Butrón, egresado de maestría del CIDE.

A sus 33 años, la carrera de Víctor Butrón es un testimonio de curiosidad intelectual y una determinación inquebrantable. Y es que su historia, tanto la de vida como la académica, no ha sido lineal, sino que ha tenido varios giros profesionales inesperados, desde el formidable desafío de comprender de manera tardía las matemáticas desde sus fundamentos básicos, hasta la superación de periodos de incertidumbre laboral. Pero el viaje de Víctor Butrón culmina con un doble reconocimiento: un prestigioso premio a su tesis de maestría y la codiciada beca Fulbright, que lo podría llevar a la cima de la academia mundial para cursar un doctorado en Estados Unidos.

En el rumbo de Iztapalapa, en la Ciudad de México, Víctor Butrón navegó un camino lleno de piedras, pero apuntando hacia un objetivo claro: generar un impacto, por mínimo que fuera, en el mundo. Es hijo de una doctora y profesora de educación para la salud –quien dedicó gran parte de su vida a dar consulta–, y de un respetado profesor de economía en la FES Aragón. Y, a pesar de la profunda conexión de su padre con los números, Víctor Butrón le huía a las cifras. De hecho, esa aversión lo arrastró a una licenciatura amigable, como lo es la de comunicación, que cursó en Ciudad Universitaria. Durante sus estudios, se decantó por la comunicación y la asesoría política. Se veía como un futuro asesor de legisladores y figuras públicas.

Tras finalizar la universidad, Víctor se sumergió en el mundo de las relaciones públicas en Jeffrey Group. Su rol principal estaba centrado en el área corporativa, en la que trabajó con grandes multinacionales, facilitando sus relaciones con el gobierno para fomentar inversiones a largo plazo y para tomar decisiones de negocio. Fue en este entorno donde su jefa, Edna Bernal, le inculcó una mentalidad que describe como “superperfeccionista”, filosofía que se convirtió en un pilar para sus desafíos académicos. A pesar de sus logros y el rigor que hizo hábito, persistía una inquietud: “El principal problema que yo tenía en esa profesión es que no tenía un impacto muy real, muy tangible en el mundo”, explica. Veía en los noticieros un sinfín de situaciones que, a su juicio, el gobierno no resolvía, o resolvía mal, y anhelaba involucrarse, ser un “agente de cambio”. Sentía la convicción de poder proponer estrategias superiores y tomar decisiones más acertadas que quienes ocupaban posiciones de poder, lo que lo impulsó a buscar herramientas en el campo de las políticas públicas.

Ese camino no fue inmediato. En 2021, Víctor intentó ingresar a la maestría en Administración y Políticas Públicas en el CIDE, una de las instituciones más prestigiosas de México en su campo. Fue rechazado. Lejos de desanimarse, este rechazo se transformó en catalizador para un esfuerzo monumental. “Tuve que empezar a estudiar matemáticas desde el nivel súper básico de primaria”, rememora. Durante un año, desde 2021 hasta su siguiente intento un año más tarde, Víctor Butrón se dedicó a dominar la materia. Con libros y el vasto universo de internet como aliados, y sacrificando horas de sueño mientras trabajaba a distancia como asesor de tecnología y bases de datos, se clavó en los conceptos que antes había evitado. Su perseverancia rindió frutos, y en 2022, logró su ingreso al CIDE. Sin embargo, la maestría se reveló como “un balde de agua fría” debido a su fuerte enfoque cuantitativo, algo que, paradójicamente, lo obligaría a confrontar aún más su antigua aversión por las cuentas.

El programa de dos años de maestría en el CIDE incluyó una experiencia enriquecedora en Alemania, mediante un intercambio académico en la Hertie School en Berlín. Con una “carta abierta” para elegir materias, optó por una combinación estratégica: ciencia de datos, psicología y política cultural. Paradójicamente, fueron el análisis de datos y la psicología las disciplinas que resultaron fundamentales para el desarrollo de su tesis.

Al regresar de Berlín y finalizar su maestría, Víctor se enfrentó a un periodo de incertidumbre: “un año sin un empleo formal”. Fue en este contexto, con el tiempo y la presión, que se dedicó a la elaboración de su tesis. El tema que eligió fue “Estrategias para reducir el reclutamiento de jóvenes mediante la teoría de juegos”, un análisis innovador que incorporaba el concepto financiero de la tasa de descuento. Al principio no se sentía lo suficientemente seguro como para postular su trabajo a un premio de investigación, porque pensaba que el reclutamiento juvenil no era un problema “tan económico”. Además, su formación inicial en comunicación y el tiempo que le llevó desarrollar la tesis le crearon inseguridad. “Creí que ganar era algo muy lejano”. No obstante, la calidad de su trabajo era evidente: Víctor Butrón fue galardonado con el Premio de Investigación Económica “Maestro Jesús Silva Herzog” el año pasado, un reconocimiento firmado por el rector. “No lo creí hasta que escuché mi nombre en la ceremonia de premiación”.

Poco después de recibir el premio, Víctor Butrón recibió otra noticia trascendental: había sido seleccionado para una beca Fulbright. Esta prestigiosa beca le permitirá estudiar un doctorado en Políticas Públicas en Estados Unidos en 2026.

Mientras tanto, Butrón cursa la carrera de Economía a distancia en la UNAM. Lleva sobrecarga porque quiere adelantar el mayor número posible de créditos para alivianar el trabajo una vez que inicie su doctorado. Y pronto comenzará un empleo temporal como enlace en la Secretaría de Ciencia y Tecnología, una posición que le permitirá mantenerse activo y con experiencia laboral antes de su viaje.

En su tesis, Butrón propone estrategias concretas para evitar el reclutamiento de jóvenes por el narco, entre ellas ofrecer becas inmediatas a los que estudien, garantizar empleos bien pagados al terminar, hacer que la educación dé beneficios inmediatos, no sólo futuros, y apoyar a las familias para que puedan competir con el crimen organizado en un sentido de pertenencia. “Es posible diseñar políticas que hagan que la vida legal sea más atractiva que el crimen, haciendo que los jóvenes mexicanos vuelvan a ver el futuro como algo valioso, algo por lo que vale la pena esperar y trabajar. El crimen organizado recluta jóvenes porque les ofrece dinero inmediato en contextos donde el futuro parece incierto. Pero si cambiamos esos contextos y ofrecemos alternativas atractivas e inmediatas, podemos recuperar a nuestros jóvenes”, asegura.

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