Leer es poder

Cuando lo acusen

Cuando acusen a López Obrador de tener vínculos con el narcotráfico, de recibir dinero manchado de sangre para sus campañas, ¿la gente, los grupos de Morena, lo seguirán apoyando?

Cuando acusen a AMLO, si es que lo acusan, de estar vinculado con el narco, causará conmoción, incredulidad, sorpresa; en algunos, enojo y en otros, alegría.

Cuando lo acusen, cuando la DEA vuelva a investigar las aportaciones a sus campañas, investigaciones que antes fueron cerradas por motivos políticos, provocará un sismo en México.

Cuando lo acusen, habrá muchos que se indignen hasta que comiencen a aparecer las grabaciones, los documentos, los videos de sus hijos y personeros recibiendo dinero para sus campañas, como vimos los videos de David León entregando dinero a sus hermanos.

Cuando lo acusen, habrá muchos que recuerden que en el Zócalo, en alguna de las manifestaciones de la “marea rosa”, la multitud, de forma espontánea, frente al Palacio Nacional, comenzó a corear: narcopresidente, narcopresidente.

Cuando lo acusen, se recordarán las palabras del general Sergio Aponte, que escribió que López Obrador ordenó la liberación de Ovidio Guzmán luego de que su hermano amenazara con revelar la cantidad de dinero que le dieron a los hijos del candidato para una de sus campañas.

Cuando lo acusen, si es que lo acusan, ¿cuál será la reacción de la presidenta si López Obrador fue su mentor y su padrino, la persona que la puso en la silla? ¿Se hundirá con él, querrá rescatarlo como López Obrador salvó a Cienfuegos o se dará cuenta de que es el momento de deshacerse del lastre y comenzar a gobernar por cuenta propia?

Cuando lo acusen, ¿la presidenta cantará el himno, se envolverá en la bandera, agitará el avispero del nacionalismo, gritará masiosare en su conferencia “del pueblo”?

Cuando lo acusen, ¿Guacamaya Leaks revelará las bitácoras militares de los continuos viajes del presidente a Badiraguato, siempre custodiado y bien cuidado por las fuerzas del Cártel de Sinaloa, como lo revelaron los abogados de El Chapo?

Cuando lo acusen, ¿recordará la prensa todas las veces que López Obrador se refirió a los narcos con respeto mientras cubría de insultos a intelectuales y periodistas?

Cuando lo acusen, ¿la gente se preguntará por qué ahora detienen a más de 600 cabecillas del narco y en el sexenio anterior apenas aprehendieron a unos cuantos? ¿Por qué se decomisó tan poca droga? ¿Por qué permitieron las fuerzas de seguridad que los grupos criminales se apoderaran de una vasta porción del territorio nacional?

Cuando lo acusen, ¿la gente lo defenderá o recordará los 200 mil asesinatos que ocurrieron en su sexenio, el pariente secuestrado, el cobro de piso en su negocio, el hijo desaparecido?

Cuando lo acusen, nos acordaremos de que no quiso nunca recibir a las madres buscadoras y, en cambio, fue a saludar a la mamá de El Chapo; nos acordaremos de que a los narcos les dio abrazos, no balazos; nos acordaremos de que en sus conferencias decía que había que, no que combatirlos, sino acusarlos con sus mamás y sus abuelitas.

Cuando lo acusen, si es que lo acusan, recordaremos cómo decía que el “narco es pueblo” mientras que el narco aterrorizaba al pueblo, mataba a su gente.

Cuando lo acusen, se preguntarán muchos de los que ahora creen en él por qué nunca persiguió a El Mayo, por qué rescató a Cienfuegos, por qué, si entregó las aduanas a los militares, sigue fluyendo el río de armas, por qué limitó el trabajo de la DEA.

Cuando lo acusen, muchos de los que hoy lo adoran le voltearán la espalda, como se la voltearon a Salinas, que también terminó su sexenio con una popularidad muy alta, pero que terminó haciendo una huelga de hambre en una colonia de Solidaridad sin que nadie lo apoyara.

Cuando lo acusen, saldrán videos y grabaciones y la gente que hoy recibe dinero se dará cuenta de que no tiene por qué apoyarlo porque de cualquier forma seguirá recibiendo su dinero.

Cuando lo acusen, muchos se enterarán que para el mundo México se convirtió en un narcoestado, que no solo el gobierno de Trump afirma que “las organizaciones mexicanas de narcotraficantes mantienen una alianza intolerable con el gobierno de México”, sino que en Estados Unidos lo dicen en todos los tonos legisladores y periodistas.

Cuando acusen a López Obrador de tener vínculos con el narcotráfico, de recibir dinero manchado de sangre para sus campañas, de pactar con el narco para que apoyaran a Morena para ganar elecciones de gobernadores y presidentes municipales de Sonora, Baja California, Colima, Nayarit, Michoacán, Guerrero, Morelos y Tabasco, ¿la gente, los grupos de Morena, lo seguirán apoyando?

Cuando lo acusen, si es que acusan a López Obrador, si es que El Mayo canta, si es que El Chapo canta, si es que comienzan a aparecer en México y en Estados Unidos las evidencias de sus vínculos con el narcotráfico, ¿entonces qué?

Cuando acusen a AMLO, si es que lo acusan, de estar vinculado con el narco, causará conmoción, incredulidad, sorpresa; en algunos, enojo y en otros, alegría.

Cuando lo acusen, si es que lo acusan. Cuando lo acusen.

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