La economía mexicana está entrando en una recesión, los datos económicos estarán confirmando esto en los siguientes meses. Lo que está por definirse es qué tan profunda y larga puede ser la recesión. Probablemente será corta y poco grave. Sin embargo, este sexenio podría complicarse en lo económico y cabe preguntarse si podríamos tener una crisis económica.
Se cumplen 30 años desde la última vez que México sufrió una crisis económica autoinfligida. La crisis financiera de 2008 y la crisis derivada de la pandemia en 2020 son consecuencia de eventos globales en los que la economía de México ha sufrido sin ser causa de los problemas. La crisis de 1995 está ya lejos en el tiempo y una parte importante de la población en México no la recuerda. Nos hemos acostumbrado a no preocuparnos por este tipo de crisis, pero esto podría cambiar.
Para empezar, debemos recordar los elementos que han ayudado a que México haya evitado otra crisis después de 1995. Por un lado, el marco institucional se fortaleció y con esto se dio certidumbre a los mercados económicos. Entre los cambios institucionales se encuentran la creación de un instituto electoral funcional e independiente, la independencia del banco central, la construcción de una oficina de estadística (INEGI) de clase mundial, el fortalecimiento de la política de competencia económica, la efectiva división de poderes y la creación de organismos autónomos como el INAI y el Instituto Federal de Telecomunicaciones, entre otros.
Otros elementos que han sido importantes para fortalecer a la economía y evitar crisis son la apertura económica y los tratados de libre comercio, el federalismo fiscal, el tipo de cambio flexible, la acumulación de reservas internacionales, la disciplina fiscal, la profesionalización del sector público y la privatización de empresas gubernamentales. Todos estos elementos fortalecieron a la economía y aumentaron la confianza de inversionistas nacionales e internacionales, lo que se vio reflejado en una caída en el riesgo país y mejoras en las calificaciones crediticias del gobierno mexicano.
Es claro que el país ha dado marcha atrás en muchos de estos elementos y esa es la razón por la que vale la pena preguntarse si podría haber una crisis económica en México. Los cambios más recientes en este sentido, la desaparición de los órganos autónomos y la destrucción del Poder Judicial, mostrarán sus efectos en los siguientes años y es cuando la economía mexicana puede verse más afectada.
¿Cómo podría gestarse una crisis económica en México? Una crisis de confianza es lo que podría desencadenar la crisis económica. La deuda del sector público no es muy alta, ni hay un problema fiscal inmediato. Sin embargo, el déficit de 2024 fue muy elevado y la reducción de este en un contexto de baja actividad económica será difícil. Además, Pemex es un problema creciente en las finanzas públicas.
Estos problemas son manejables si se puede acceder a los mercados financieros a un costo razonable, pero la pérdida de confianza puede dificultar el refinanciamiento de la deuda pública. Aquí es donde podrían deteriorarse las condiciones económicas rápidamente. De esta forma, la crisis económica podría iniciar como una crisis de confianza. La destrucción del orden institucional en México puede minar la confianza de inversionistas y de los mercados financieros. Una menor calificación crediticia y una menor confianza de inversionistas puede llevar a enfrentar mayores tasas de interés para refinanciar la deuda pública. Esto puede deteriorar las finanzas públicas rápidamente.
En una situación así, los gobiernos se enfrentan a una decisión difícil, la reducción del déficit a través de mayores impuestos o menor gasto afecta el crecimiento lo que se traduce en menor recaudación y en una situación económica más vulnerable. No atender el déficit lleva a una mayor desconfianza y genera un círculo vicioso de mayor deuda, mayores tasas de interés y deterioro en las finanzas públicas.
Lo anterior no implica que necesariamente tendremos una crisis económica. El punto es que es posible que suceda. Por mucho tiempo dejamos de preocuparnos por crisis debido a las mejoras institucionales que se implementaron en la economía mexicana. Sin embargo, muchas de estas mejoras han mostrado un retroceso recientemente. Incluso tenemos problemas inéditos como la reforma judicial. No hay forma de saber con certeza si vendrá una crisis económica, pero ahora tenemos que empezar a considerar la posibilidad real de este escenario.