Durante años se especuló cómo la inteligencia artificial (IA) transformaría al mundo y hoy podemos decir que estamos en el umbral de muchos cambios que impactarán en diversos ámbitos. Para poder entender a profundidad estos cambios, desde el terreno de las inversiones es clave comprender la cadena de valor, pues detrás de cada aplicación potenciada con IA existe una red de empresas que facilita su desarrollo.
La búsqueda de mayor eficiencia y la optimización de recursos y procesos ha hecho que la IA se desarrolle y sea adoptada en todos los sectores económicos tanto públicos como privados. De acuerdo con Precedence Research, el mercado global de IA alcanzará un valor de 3.68 billones de dólares para 2034, con una significativa tasa de crecimiento anual de 19.2% entre 2025 y 2034.
El potencial de uso de esta tecnología abarca tantas áreas que en 2024 el sector de servicios financieros fue el que mayor representación tuvo dentro de la IA en términos de usuarios, con más del 16%.
No obstante, para hacer posible el crecimiento de la inteligencia artificial se requieren empresas dedicadas a cada etapa de su desarrollo, desde modelos básicos, aplicaciones, investigación, generación de data, servicios B2B, la lista es interminable. En esta ocasión quiero detenerme en cuatro grandes áreas involucradas en muchos de los desarrollos y aplicaciones de esta innovación que conforman la cadena de valor de este sector y en las cuales es posible invertir al mismo tiempo:
Materia prima y energía: Para todas las aplicaciones de la IA, materiales como el litio y el cobre, así como sistemas de energía eléctrica y enfriamiento, son indispensables, por lo que los negocios involucrados en estos procesos suelen estar en el ojo de los inversionistas.
Infraestructura: En este punto se incluyen todos los fabricantes de hardware, responsables de producir chips, GPUs y procesadores de última generación. Se estima que, dentro de la cadena de suministro de la IA, las empresas de hardware podrían registrar un crecimiento de hasta 20 veces en los próximos años.
Nube: Los proveedores de nube son clave en esta evolución tecnológica, ya que ellos hacen posible el cómputo escalable, facilitando el acceso de la IA para millones de empresas y usuarios.
Innovaciones: Finalmente, las compañías y desarrolladores que crean soluciones antes impensables —desde robots quirúrgicos y software capaz de detectar enfermedades, hasta sistemas de traducción en tiempo real, asistentes virtuales o plataformas de análisis predictivo— son quienes impulsan que la IA se integre cada vez más en nuestra vida cotidiana.
Con lo vasto, complejo y en continua expansión que es este universo, desde el terreno de las inversiones sabemos que puede ser complicado desarrollar una estrategia estructurada desde cero que apueste por esta tecnología. Ante este reto, las cuentas gestionadas, o separately managed accounts (SMA) enfocadas en IA pueden ser una vía confiable para captar el crecimiento de las compañías y sectores tecnológicos pioneros. Se trata de portafolios individuales administrados directamente por gestores profesionales que toman decisiones de inversión ajustadas específicamente a las necesidades y perfil del inversionista.
Una SMA enfocada en IA se centra en entender cuáles son las principales empresas públicas con mayor potencial de crecimiento en dicha área, considerando también los retos, por lo que el portafolio diversifica a lo largo de toda la cadena de valor, incorporando compañías que están resolviendo dichos retos y haciendo de la IA una gran transformación estructural.
Para cualquiera que desee aprovechar el momentum de la IA como inversión, es importante conocer no sólo cuáles son las empresas que llevan la delantera sino el universo en su totalidad, así serán mayores las posibilidades de beneficiarse de una tendencia que solo seguirá consolidándose con los años.