Estados Unidos está experimentando un alto grado de inestabilidad política que se traduce en una gran incertidumbre económica, lo que reduce la confianza y afecta a la economía global. Se espera que la imposición de “aranceles recíprocos” eventualmente conducirá a represalias, lo que llevará a una contracción de las exportaciones mundiales y una mayor inflación.
Hasta ahora, el impacto de los aranceles de Trump ha sido absorbido por las empresas importadoras que no están trasladando el aumento de los costos de importación a los precios para evitar molestar a la administración Trump, con la esperanza de una reconsideración de sus políticas. La afirmación falaz de Trump y su equipo cercano es que Estados Unidos ha sido engañado desde el inicio del orden mundial creado por ellos mismos a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial y que Estados Unidos ha generado déficits comerciales crecientes por culpa del resto del mundo,
En el fondo de los déficits externos americanos se encuentra el papel del dólar como principal moneda de reserva, medio de cambio y unidad de cuenta en las transacciones internacionales. Este papel del dólar como moneda mundial ha sido considerado como un privilegio exorbitante y es la causa principal de que Estados Unidos pueda sostener sin grandes costos sus déficits presupuestarios y de cuenta corriente y sus superávits en la cuenta de capital. Es relativamente simple mostrar cómo la balanza de pagos y las cuentas nacionales están estrechamente asociadas, aunque las relaciones causales que hacen que las identidades se ajusten pueden variar.
Algunos sostienen que el déficit externo es causado por la afluencia de dólares a EU, lo que hace que el dólar se aprecie y la balanza de bienes y servicios registre un déficit. Otros sostienen que los grandes déficits presupuestarios causan un déficit de cuenta corriente y un superávit de la cuenta de capital correspondiente. El déficit presupuestario del gobierno, la cuenta corriente y la cuenta de capital están estrechamente entrelazados, algo que está siendo pasado por alto o simplemente ignorado por la administración Trump.
En opinión de Trump, dado que el mundo está engañando a Estados Unidos, su administración ha calculado aranceles “recíprocos” arbitrarios sin ninguna base teórica o empírica. Estos aranceles “recíprocos” están supuestamente diseñados para corregir los déficits bilaterales, lo que lleva a “negociaciones comerciales” con cada uno de los países que comercian con Estados Unidos. Los países más pobres que dependen de sus exportaciones a Estados Unidos son los que más están sufriendo por esta situación, aunado a la cancelación estadounidense de la ayuda al desarrollo con graves consecuencias.
En realidad, no se trata de negociaciones comerciales en el sentido tradicional, sino de arreglos destinados a obtener concesiones de los socios comerciales, como la negociación asimétrica anunciada con Japón y Europa que imponen compromisos de inversión o de adquisiciones, cancelando el libre mercado y pasando a un tipo de comercio administrado en el que los precios y las ventajas competitivas ya no son la razón por la que se toman decisiones de comercio e inversión.
Se trata de consideraciones políticas en una cancelación de los fundamentos del funcionamiento del mercado. La visión teórica de Trump es la de un mundo mercantilista del Siglo 18 donde los superávits comerciales importan como un medio para acumular riqueza del resto del mundo. La mayoría de los economistas predicen que eventualmente la inflación en Estados Unidos aumentará y el crecimiento caerá, lo que llevará a una estanflación global. Trump está demoliendo el orden mundial, llevándonos a un período de inestabilidad como el de la década de 1930 con el ascenso del fascismo en Europa.