El autor es Consultor y director de Trade & Access Consulting.
El 26 de febrero comenzó la décimo tercera edición de la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC), órgano supremo de este organismo internacional que se reúne cada dos años. En esta ocasión tocó en Abu Dabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos.
Las reuniones ministeriales de la OMC representan la oportunidad para que los ministros responsables de los temas de comercio tomen las decisiones políticas necesarias para coronar el trabajo técnico que cotidianamente se lleva a cabo en Ginebra en los diferentes grupos de negociación. El espacio que los negociadores tienen es limitado y hasta los embajadores acreditados en Ginebra necesitan de la presencia de los ministros para hacer los balances y tomar las decisiones difíciles.
En esta ocasión, la conclusión de la reunión se dio más de 24 horas posterior a la fecha prevista con el objetivo de buscar alcanzar el mayor número de acuerdos posible. Sin embargo, dependiendo el cristal como se mire, los resultados fueron muy pobres; no obstante, para los diplomáticos en Ginebra y demás funcionarios cercanos a las discusiones en la OMC, los logros alcanzados tienen un gran valor. Veamos porqué ambas visiones no están equivocadas.
Por un lado, lo alcanzado se resume en 1) el ingreso de las Comoras y Timor-Leste como dos nuevos miembros; 2) prorrogar la moratoria que prohíbe los aranceles a las transferencias electrónicas (por ejemplo, apps, música, software) lo cual se viene haciendo ininterrumpidamente desde finales de la década de los noventa (el que no quede de manera permanente se lo debemos a India y su necesidad de mantener “fichas” de negociación para la siguiente Conferencia Ministerial); 3) se aprobó una iniciativa conjunta para facilitar el comercio de servicios para simplificar requisitos de autorización, y otra sobre la facilitación de la inversión que compromete a sus participantes a reducir las barreras a la entrada de capitales; y, 4) se mejoraron las disposiciones sobre trato especial y diferenciado.
Por otro lado, se había generado mucha expectativa sobre resultados concretos en agricultura y subsidios a la pesca que no llegaron a buen puerto en esta ocasión. En el caso del primero, la intención de la mayoría de la membresía era enfocar los esfuerzos en el corto plazo a mejorar las disciplinas para reducir los efectos distorsionantes de los apoyos al campo y atender, en la medida de lo posible, las preocupaciones de los países en desarrollo. En particular, un tema que no ha podido resolverse es la preocupación de la India para que sus programas de almacenamiento de alimentos no sean considerados distorsionantes y, por ende, sujetos a compromisos. En el caso de la pesca, a pesar de los esfuerzos de la directora General de la OMC para priorizar resultados en temas nobles vinculados con la sustentabilidad, no fue posible llegar a resultados sobre disciplinas incluidas en la segunda etapa del Acuerdo de Pesca que recientemente vio la luz. El Acuerdo no cuenta con el número suficiente de ratificaciones por parte de los miembros de la OMC para que entre en vigor, no obstante que casi una docena presentaron su instrumento de compromiso durante esta Conferencia Ministerial.
Además, el sorprendente avance ocurrido en el último año para reformar el fallido sistema de solución de controversias hacía pensar que la mesa estaba puesta para empujar a EU a comprometerse a reincorporar de alguna forma el Órgano de Apelación. Sin embargo, solo alcanzó para que se continúe negociando con miras a concluir sus trabajos este año. Asimismo, la iniciativa encabezada por la Unión Europea para iniciar discusiones sobre actualizar las normas sobre subsidios industriales tampoco prosperó. Esta idea es clave debido a la necesidad de regular prácticas que afectan la competitividad tanto por los apoyos que se han disparado en EU (Inflation Reduction Act) y la UE, como por la intervención del Estado en empresas como el caso de China; pero tendrá la iniciativa que madurar más para explorar si en la decimocuarta reunión Ministerial habrá espacio para ello.
Temas importantes en los que ya estaba presupuestado que el trabajo debe continuar para tener resultados tangibles para la próxima reunión Ministerial incluyen los temas de comercio y medio ambiente como el diálogo sobre subsidios en combustibles fósiles, el diálogo sobre contaminación por plásticos y la identificación de medidas comerciales que impulsen la mejora del medioambiente.
En la época donde prevalece el “nearshoring” por encima de la cooperación internacional, es evidente la pérdida del interés en el comercio internacional por parte de jugadores que eran grandes impulsores del multilateralismo comercial como EU. Si ya era complicado llegar a acuerdos en la OMC, hoy es prácticamente imposible avanzar. Por ello, en cada victoria, por menor que parezca, se valora más por los funcionarios que dedican su tiempo a la OMC.