Monterrey

Carlos A. Carrasco: Aranceles, industria automotriz y el dilema de México

La poca diversificación del destino de las exportaciones del país incrementa sustancialmente su vulnerabilidad a los vaivenes de la política comercial de EU.

Dos temas han dominado la agenda pública en México desde la llegada del presidente Trump al poder. Por una parte, la política migratoria estadounidense centrada en el incremento de las deportaciones y la generación de miedo entre los migrantes como estrategia de disuasión. Por el otro lado, el despliegue de amenazas sobre la imposición de aranceles, lo que ha creado un ambiente de constante incertidumbre y la necesidad de implementar estrategias para contener el impacto.

México y Estados Unidos son dos socios comerciales clave que están condenados a entenderse. No obstante, dentro de esta profunda relación comercial existe una asimetría muy clara en la capacidad de negociación entre ambos países. La poca diversificación del destino de las exportaciones de México incrementa sustancialmente su vulnerabilidad a los vaivenes de la política comercial de nuestro vecino del norte.

En medio de este conflicto comercial se encuentra una de las industrias clave para México. La industria automotriz representa cerca del 18 % del PIB manufacturero y el 4 % del PIB total de la economía mexicana, generando más de un millón de empleos. La producción es amplia incluyendo la fabricación de vehículos ligeros, vehículos de pasajeros, camiones, autopartes e insumos para los vehículos eléctricos.

Esta industria se ha consolidado en el contexto de la integración comercial con Estados Unidos y Canadá. El 88 % de los vehículos producidos en México son exportados, con Estados Unidos como el destino de cerca del 76 % de la producción. Más aún, las cláusulas acordadas en el T-MEC obligan a que el 75 % de los vehículos y el 70 % de los camiones pesados sean producidos dentro de la región de Norteamérica. Adicionalmente, el T-MEC impuso un valor de contenido laboral que hace a los salarios promedio de la industria automotriz mayores a los recibidos en el resto de las actividades productivas en México. Con estos antecedentes, parece evidente que mayores restricciones comerciales tendrían un impacto sustancial en la industria automotriz, en la actividad industrial y en la economía mexicana.

Las presiones sobre la industria automotriz no solo vienen de las acciones de nuestro principal socio comercial. El cambio en la participación de mercado también puede afectar la rentabilidad de la industria y la presencia de futuras inversiones. En los últimos 5 años, las empresas automotrices chinas han incrementado su participación en el mercado mexicano hasta alcanzar una cuota del 10 %, aunque por el momento, debido a las restricciones comerciales, no representan una competencia real en el mercado norteamericano.

Desde la perspectiva del consumidor, la entrada de autos de empresas y manufactura china representan una mejora en los precios y en la variedad, especialmente en el segmento de autos eléctricos. No obstante, las características de la economía china en términos de su especialización la hacen una fuerte rival de la economía mexicana en la búsqueda de participación en el mercado nacional y en los mercados internacionales.

Las presiones generadas por las hostilidades de nuestro principal socio comercial y la llegada de autos de manufactura china hacen que la industria automotriz se encuentre en un momento de presión y la economía mexicana en un dilema, ¿debemos seguir basando nuestra estrategia de crecimiento únicamente en las industrias de exportación? ¿Es momento de apostar por el fortalecimiento del mercado interno?

Desde los años ochenta, México ha centrado su estrategia de crecimiento en la apertura comercial y en la integración con Norteamérica. Esta estrategia, si bien ha fortalecido a las regiones exportadoras del centro, bajío y norte de México, ha descuidado la consolidación de un mercado interno fuerte, que sirva de impulso a la economía mexicana y que atenúe las perturbaciones originadas en otras partes del planeta.

La concentración de las exportaciones, la posible imposición de aranceles, la competencia de la economía china y la debilidad del mercado interno pintan un futuro complicado para los siguientes años. No implementar una estrategia de contención, diversificación exportadora y fortalecimiento del mercado interno incrementa el riesgo de la pérdida de peso relativo del sector industrial con un potencial deterioro en términos de salarios y productividad.

El autor es Profesor-Investigador en la Escuela de Negocios de la Universidad de Monterrey (UDEM) y miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel II. Se especializa en el estudio del cambio estructural y el desempeño económico en economías abiertas.

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