Las empresas de tecnología financiera, conocidas como fintech, requerirán de capital mínimo para operar cinco veces mayor que las sociedades financieras populares (Sofipos) que realizan actividades similares.
Las fintech catalogadas como instituciones de fondos de pago que no realicen operaciones con activos virtuales o moneda extranjera, así como las instituciones de financiamiento colectivo, también conocido como crowdfunding, que sólo utilicen pesos son las que menos capital requerirán.
El anteproyecto de las regulaciones secundarias de la Ley Fintech establece que éstas necesitarán lo equivalente a 500 mil Unidades de Inversión (UDIs), es decir, poco más de 3 millones de pesos.
En cambio las Sofipos, las cuales están clasificadas con base en el monto de sus activos totales, requieren como mínimo un capital de 100 mil UDIs, o sea, cerca de 600 mil pesos, según datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).
Las Sofipos están facultadas para recibir depósitos, expedir y operar tarjetas de débito, otorgar préstamos o créditos, además de recibir y emitir órdenes de pago y transferencias, entre otras cosas, según el portal de la CNBV.
Algunas de estas actividades también son llevadas a cabo por las fintech e incluso algunas de éstas operan bajo la regulación de Sofipos, debido a que no existía una regulación específica para el sector hasta marzo.
El anteproyecto de la ley señala que el monto de capital mínimo para las fintech se fija "tomando en cuenta el tipo de operaciones que les sean autorizadas, así como las actividades adicionales que pretendan llevar a cabo".
Estas empresas tecnológicas, en su mayoría startups, requerirán 700 mil UDis o cerca de 4 millones 200 mil pesos como capital mínimo si es que desean realizar dos o más tipos de operaciones con activos virtuales y moneda extranjera, u "operar, diseñar o comercializar instrumentos financieros derivados que tengan activos virtuales como subyacente".
Montos excesivos
Para actores del sector, este requisito de capital mínimo de operación es excesivo para las startups que en su mayoría son negocios recién constituidos e incluso con presupuestos no tan altos.
"Resulta ilógico que estés pidiendo un nivel de capitalización mayor para una empresa que está probando un modelo de negocio, que no tiene un modelo de negocio hecho, respecto a una empresa que ya cae en un modelo regulado (las Sofipos)", consideró Alejandro Guízar, CEO de Billpocket, startup que provee de un lector de tarjetas de crédito y débito y que pueden utilizarse en dispositivos móviles.
Uno de los comentarios que ha recibido el anteproyecto, a través de Cofemer, hace referencia a los capitales mínimos.
"Si bien debe cuidarse el interés del gran público inversionista o ahorrador, también es cierto que la naturaleza de las fintech, se origina en empresas fundadas por jóvenes con ideas innovadoras y poco capital (startups). Si estos jóvenes contaran con el capital suficiente desde un inicio, sin duda optarían por modelos o figuras tradicionales ya previstos en las demás leyes financieras, como instituciones de banca múltiple", se lee.