Cuando esté terminado en 2027, el tramo bautizado como Billionaires’ Beach (la playa de los multimillonarios) de Miami será una versión más arenosa y soleada de la Calle 57 de Manhattan o de la Avenida Bishops de Londres. El nombre fue idea de Michael Shvo, uno de los varios desarrolladores que en conjunto invirtieron más de 2 mil 500 millones de dólares en algunas manzanas a lo largo de Collins Avenue, la calle que corre paralela a la costa de la ciudad floridana.
Muchas de las mejores marcas de hoteles del mundo se están alistando para izar sus banderas en South Beach por primera vez, un auténtico renacimiento para una zona cuya historia comenzó como sede de la industria del turismo de lujo de Miami.

A finales de la década de 1930, la ciudad se llenó de complejos turísticos frente al mar, todos diseñados en estuco blanco por los grandes arquitectos de la época: Lawrence Murray Dixon, Albert Anis y Morris Lapidus, por nombrar algunos.
Entre la arquitectura angulosa y las volumetrías escalonadas que dominaban su naciente horizonte se encontraban el hotel Raleigh de fachada curva, el moderno Shore Club, el Shelborne con una entrada cubierta por un dosel circular y el Delano con su remate en forma de corona. Todos ellos siguen en pie, aunque marcados por décadas de cambios de propietarios, la corrosión del agua de mar y todo tipo de renovaciones, buenas, malas y de mal gusto.
La influencia cultural y comercial de Miami ha aumentado con los años, colocándola a la par de Londres, París y Nueva York para los amantes del lujo, los conocedores del arte y los viajeros de negocios por igual. Y ahora que los hoteles de alta gama están adoptando el modelo de vender residencias multimillonarias para acompañar sus elegantes restaurantes, spas y servicios de conserjería, de repente hay una forma viable de financiar renovaciones bien pensadas de estos edificios históricos, en un momento en que el mercado inmobiliario de Miami está que arde.
Basta con dar un recorrido por la zona para ver qué gigantes de la hostelería se están asentando en Billionaires’ Beach, un tramo que Shvo delimita entre las calles 14 y 20 sobre Collins Avenue. La cadena Rosewood Hotels está renovando el Raleigh, Auberge Resorts Collection, está modernizando el Shore Club, la marca Proper Hotels se está haciendo cargo del Shelborne y Bulgari está reconvirtiendo el hotel Seagull.

Esta asombrosa transformación, en opinión del desarrollador Alex Witkoff, es el resultado directo de una serie de recortes impositivos en 2017 que catalizaron una migración de gente adinerada a Miami. A medida que grandes corporaciones como Citadel y Starwood Capital Group se mudaron allí, “Miami se convirtió en un mercado internacional en un tiempo relativamente corto”, dice Witkoff, “y eso ha ocasionado que personas más sofisticadas y exitosas vengan y exijan la máxima calidad”.
La pandemia solo avivó el fuego de Miami. Motivó que una nueva hueste de viajeros de lujo, así como reconocidos chefs y empresarios tecnológicos buscaran el clima soleado y relajado de la ciudad. Y ese crecimiento se ha mantenido incluso cuando el mundo salió del confinamiento: un informe reciente de la Oficina de Convenciones y Visitantes del Gran Miami registró un saludable aumento del 13 por ciento en el turismo nacional de 2021 a 2023. Entre los 25 principales mercados hoteleros de Estados Unidos este año, los datos de CoStar muestran que la tasa de ocupación y los ingresos por habitación disponible en Miami ocupan el primer lugar.
Otro factor que aportó a Billionaires’ Beach fue la legislación urbanística de 2019 en la que el consejo municipal de Miami Beach relajó las restricciones de altura para los nuevos edificios entre Collins Avenue y el mar. “Fue un momento crucial”, dice Shvo, quien solicitó el cambio regulatorio antes de adquirir el Raleigh ese año.
El costo de restaurar un edificio de 80 años como ese, explica Shvo, “no tenía sentido sin otra fuente de ingresos” para el proyecto. Para cubrir los costos de una renovación de ocho cifras, en última instancia, se requieren más de 60 habitaciones de hotel, incluso si cuestan más de mil dólares por noche. Pero ¿añadir una torre completamente nueva para atraer a los megamillonarios con condominios de ocho o incluso nueve cifras? Esa es una apuesta que vale la pena.
El renovado Raleigh de Shvo, un proyecto de mil millones de dólares que está siendo diseñado por el arquitecto Peter Marino y administrado por Rosewood, añadirá una torre residencial de 17 pisos al lado del histórico hotel y conectará esas estructuras con dos hoteles art déco adyacentes (el South Seas y el Richmond) para formar un complejo de 1.2 hectáreas. La famosa piscina de la propiedad, que durante años fue el centro de la escena social de Miami, seguirá siendo la pieza central del complejo.
Con mil 200 metros cuadrados, el penthouse superior está actualmente en venta por 150 millones de dólares (mdd), mientras que los precios de los apartamentos de tres dormitorios comienzan en 10 mdd.
A una cuadra de distancia, en el Shore Club, la marca hotelera Auberge ha contratado al diseñador de interiores Bryan O’Sullivan (quien rehizo partes del Claridge’s de Londres) para redefinir la estética del hotel mientras que el arquitecto Robert A.M. Stern construye una nueva torre residencial de 18 pisos al lado. Aunque están separados por casi un siglo, se han hecho grandes esfuerzos para garantizar que ambos proyectos compartan un estilo de diseño coherente, afirma Kemper Hyers, director creativo de Auberge. “Robert Stern ha creado un estilo art déco más ligero en la nueva torre, repitiendo detalles del hotel de 73 habitaciones, como ventanas circulares y arcos, pero con una sofisticación y una edición que parecen cien por ciento actuales”, dice Hyers. Las viviendas se comercializan a partir de los 9 mdd.
A unas pocas cuadras en ambas direcciones, más leyendas esperan un nuevo comienzo. Grúas gigantescas rodean el Nautilus de los años cincuenta, cuya escalera central se construyó para que cupiera una orquesta completa. Fue comprado en 2023 por 165 mdd por Sonesta International Hotels.
El Shelborne tiene una inversión de 205 mdd de Proper, una marca conocida por sus audaces hoteles diseñados por Kelly Wearstler en ciudades como Los Ángeles y Austin; su reapertura está prevista para el año que viene. El Delano, que experimentó un resurgimiento en los años 90 bajo la mano del entonces dueño Ian Schrager, se vendió (en un acuerdo que comprendía varias propiedades) a los hoteles Ennismore, de Accor, por un valor estimado de 200 mdd. El equipo de Ennismore es el que estuvo detrás de la renovación del hotel Gleneagles, una de las más icónicas fincas turísticas rurales de Escocia.
Tal vez lo más esperado sea la remodelación de 242 mdd del Versailles que data de los años cuarenta, un poco más al norte del límite técnico de Billionaires’ Beach. En 2026 volverá a abrir como un hotel Aman Resorts con 56 habitaciones, más una torre de 22 condominios diseñada por el arquitecto japonés Kengo Kuma.
La pregunta en boca de los lugareños es si todo esto representa una burbuja a punto de estallar. Los detractores sostienen que los precios de la vivienda, un barómetro para el distrito, pueden verse amenazados, ya que el índice de burbuja inmobiliaria 2023 de UBS Group AG coloca a Miami a la cabeza de la lista de mercados estadounidenses sobrevaluados. El aumento del nivel del mar y el cambio climático están provocando que los costos de los seguros se disparen, una preocupación para la que Shvo no hizo comentarios.Pero por el momento no hay señales de una desaceleración. Un ejemplo claro: el penthouse de 120 mdd de Auberge ya está adjudicado, dos años antes de terminarlo. “Miami Beach es la única y verdadera Riviera estadounidense”, dice Hyers. “Esta reinvención será igual de histórica”.
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