Visión Compartida

De la seguridad marítima al desarrollo nacional: los puertos como ancla del futuro económico

Los marinos de México no solo resguardan nuestras costas: conducen también el rediseño de un sistema portuario que concentra más del 90% del comercio exterior en volumen y que constituye la auténtica columna vertebral del desarrollo productivo.

La administración de los puertos mexicanos pasó a la Secretaría de Marina (SEMAR) en 2021, en un movimiento que marcó un parteaguas en la historia marítima y económica del país. Por primera vez, el Estado reconocía que sus terminales portuarias no podían seguir siendo gestionadas únicamente como recintos de intercambio comercial, sino que debían entenderse como infraestructuras estratégicas vinculadas directamente a la seguridad nacional, la soberanía y la competitividad económica. Desde entonces, los marinos de México no solo resguardan nuestras costas: conducen también el rediseño de un sistema portuario que concentra más del 90% del comercio exterior en volumen y que constituye la auténtica columna vertebral del desarrollo productivo.

La presidenta Claudia Sheimbaum, ha decidido profundizar esta política y convertirla en el eje de una visión geoeconómica de alcance nacional. La gran apuesta está en el desarrollo de seis puertos estratégicos —Veracruz, Coatzacoalcos, Salina Cruz, Manzanillo, Lázaro Cárdenas y Progreso— que, por su ubicación, capacidad y potencial de crecimiento, representan los vértices de una nueva arquitectura logística. No se trata de un listado arbitrario: son los nodos que definen la inserción de México en las grandes rutas marítimas globales, desde el flujo transpacífico con Asia hasta la conexión atlántica con Europa y la costa este de Estados Unidos, pasando por el equilibrio interoceánico del Istmo de Tehuantepec.

El contexto internacional demuestra que esta ruta es la correcta. Corea del Sur construyó su liderazgo económico alrededor del puerto de Busan, que hoy es un referente mundial en conectividad y eficiencia. Los Países Bajos con Róterdam hicieron de su puerto el corazón logístico de Europa, articulando la productividad de naciones enteras a través de una sola infraestructura. Incluso China, con Shanghái y Shenzhen, mostró que el desarrollo portuario es condición indispensable para proyectar competitividad industrial y geopolítica. México no parte de cero: cuenta con una red portuaria amplia, pero es en estos seis puertos donde se concentra la posibilidad de dar un salto cualitativo y replicar esas experiencias de éxito.

Cada uno de estos enclaves cumple un rol específico. Veracruz se ha consolidado como la gran puerta de entrada y salida hacia Europa, modernizado para recibir buques de nueva generación y ampliar la capacidad de sus patios logísticos. Lázaro Cárdenas se perfila como hub del Pacífico, con condiciones para competir con Long Beach y captar flujos crecientes de manufactura ligada al USMCA. Manzanillo mantiene su condición de puerto líder en volumen, clave para el abasto del centro del país y para la interconexión con los corredores industriales del Bajío. Salina Cruz y Coatzacoalcos son los pilares del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, proyecto que busca equilibrar la geografía del comercio frente al Canal de Panamá. Y Progreso, en Yucatán, se prepara para duplicar su capacidad operativa y reducir en hasta un 40% los costos logísticos que proyectarán el desarrollo del sur – sureste del país, como parte del proyecto Federal – Estatal del Renacimiento Maya.

Los resultados de la administración naval ya son tangibles. La SEMAR ha sabido trasladar a los puertos su cultura de disciplina, planeación y eficiencia. Las cifras de movimiento de carga muestran un crecimiento sostenido, las inversiones privadas encuentran condiciones de mayor certidumbre y las terminales han comenzado a operar con estándares internacionales de seguridad y calidad. Pero más allá de las estadísticas, lo decisivo es el cambio en la percepción global de México: hoy nuestros puertos son vistos no solo como puntos de tránsito, sino como infraestructuras confiables en un mundo donde la seguridad de las rutas marítimas se ha convertido en un factor crítico de competitividad.

Esto demuestra que el país tomo la ruta correcta, sin embargo, los puertos, por sí solos, no transforman realidades; se convierten en motores de desarrollo únicamente cuando logran articularse con las vocaciones productivas de cada región y con una estrategia nacional coherente. Veracruz es fuerza industrial y manufacturera, Coatzacoalcos y Salina Cruz son la bisagra interoceánica, Manzanillo y Lázaro Cárdenas son la proyección hacia Asia y el Pacífico, mientras Progreso es la punta de lanza del plan de transformación regional mas importante de la la historia moderna de la región “El Renacimiento Maya”. Esa diversidad no es un obstáculo, es la mayor riqueza: un mosaico logístico capaz de darle a México una posición única en el comercio global.

Si esta visión se mantiene, lo que hoy vemos como proyectos en construcción se convertirán en plataformas de competitividad, generadoras de empleo y de integración territorial. La Marina ha demostrado que los puertos, administrados con disciplina y visión, son más que infraestructura aislada: son nodos de un sistema que puede equilibrar al país, reducir brechas regionales y garantizar que el nearshoring no se concentre únicamente en el norte, sino que también impulse al sur y al sureste.

El potencial es inmenso. Los seis puertos estratégicos, alineados con la política industrial y con los planes de desarrollo regionales, pueden hacer que México deje de ser solo un país de tránsito para convertirse en el centro logístico y productivo de las Américas. Esa es la apuesta de la Presidenta, ese es el compromiso de la SEMAR y esa debe ser la confianza de la nación: que el mar no nos divida, sino que nos proyecte hacia un futuro compartido de prosperidad.

Víctor José López Martínez

Víctor José López Martínez

Abogado internacional mexicano, socio fundador de Sánchez- Labrador & López Martínez S.C. (SLLM) y actualmente Representante del Gobierno del Estado de Yucatán en la Ciudad de México.

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