De niñita, Sóchil bailó para Samuel Joaquín. Un poco mayor, fue entregada por su tía a las garras de Naasón Joaquín. Me dijo: “Complácelo siempre. Lava sus pies. Haz lo que te pida. Y recuerda que no es pecado. El Apóstol no peca”.
El anterior párrafo es parte del capítulo Naasón el Terrible, del pódcast Escándalo Mexicano sobre la llamada Luz del Mundo, con guión de María Scherer.
“Sóchil conoció a Naasón cuando tenía 16 años. Era su pastor. Lo consideraba maestro y amigo. Sin más, él empezó a besarla en los labios y a tocarle el trasero”, narra Scherer sobre la conducta de quien hoy purga una pena en Estados Unidos por algunos de sus crímenes.
“Las cosas cambiaron un día que fue a verme afuera de la escuela. Iba en una Range Rover gris. Me llevó a almorzar y luego a un pequeño hotel. Sin conversación previa, me colocó en la cama y me desvistió. Estaba temblando. Le dije que apagara el aire acondicionado, y me respondió que estaba apagado. Naasón hizo de todo salvo penetrarme. Cuando intentaba hablar, me tapaba la boca. Cuando terminó, me pidió que bailara para él”.
Uno de los secretos del éxito de Escándalo Mexicano –declaro conflicto de interés: soy guionista y editor ahí– es que actualiza en quien escucha el recuerdo de sucesos tan inverosímiles como terribles, como los realizados al amparo de la Luz del Mundo.
La organización Defensores por una Justicia Digna 2024 ha hecho una labor titánica para desenmascarar a candidatas y candidatos que buscan ser elegidos como impartidores de justicia sin declarar pasados cuestionables, como cuatro personas ligadas a ese culto nacido en Jalisco y donde el líder es un pederasta.
Madián Sinaí Menchaca Sierra, Betzabeth Almazán Morales, Job Daniel Ibarra Wong y Cinthia Teniente Mendoza, son expuestos por Defensores por Una Justicia Digna como personeros, para nada meros feligreses, de la turbia jerarquía de la Luz del Mundo.
Los tres primeros pretenden ser electos en Jalisco (jueza de distrito en materia administrativa, jueza en materia civil y candidato a magistrado en materia laboral, respectivamente, por el tercer circuito), y la cuarta como jueza en materia de trabajo por el décimo sexto circuito de Guanajuato.
Menchaca es hija de un “obispo” de la Luz del Mundo, que a su vez fue accionista del padre, también denunciado por pederastia, de Naasón. Ese “obispo” fue acusado por la mencionada Sóchil de ofrecerle un soborno para que no procediera contra su abusador.
Almazán ha publicado textos en defensa de Naasón, a quien califica, textualmente, como “víctima” que quedó atrapada “en las garras de un sistema de justicia manejado al antojo de unos cuantos”.
Ibarra, por su parte y según documentos conseguidos por Defensores por una Justicia Digna, ha ejercido como ministro de culto.
Finalmente, Teniente Mendoza aparece sonriente en una fotografía que es presidida por una imagen de Naasón; ella es esposa del senador Emmanuel Reyes, señalado por aportar dinero para el (inverosímil) homenaje a Naasón en el Palacio de Bellas Artes.
Tendemos a olvidar cosas desagradables. No debería ser el caso con Naasón Joaquín.
Basado en diversos documentos y productos audiovisuales, el pódcast de María Scherer publicado en noviembre exhibe un sistema de abuso de líderes de esa secta, y ahora gente con poder dentro de ese grupo quiere ser votada para impartir justicia. El mundo al revés.
Quizá no sabes por quién votar en la venidera elección. Pero en Jalisco y Guanajuato hay estos cuatro perfiles que nadie debería elegir.
Para más inelegibles, googlea “Defensores por una Justicia Digna”.