Rosario Guerra

Aranceles y geopolítica

Donald Trump ve la oportunidad de recaudar fondos para pagar la deuda de EU y bajar su déficit, sin subir impuestos, y llama a estas medidas como el día de la liberación de su país del comercio injusto que, según él, ha dañado a su país.

Trump anunció un arancel universal de 10 por ciento a importaciones de todos los países. Pero a China cobrará 34 por ciento; a la Unión Europea, un 20 por ciento; a Japón, un 24 por ciento, y a la India, un 26 por ciento. Los productos contenidos en el TMEC de Canadá y México quedan libres de este arancel. No así los que se exportan bajo el régimen de nación más favorecida, es decir, cerca del 50 por ciento de nuestras exportaciones. Se mantiene el 25 por ciento para acero y aluminio, incluyendo ahora cervezas enlatadas en aluminio. Además de cumplir con su promesa de campaña, Trump ve la oportunidad de recaudar fondos para pagar la deuda de EU y bajar su déficit, sin subir impuestos, y llama a estas medidas como el día de la liberación de su país del comercio injusto que, según él, ha dañado a su país.

Es una buena noticia que no se afecte por el momento el marco del T MEC, aunque se han impuesto aranceles que lo violan. Lo cierto es que la integración de las cadenas productivas entre Canadá, México y Estados Unidos han tomado años en formarse para enfrentar exitosamente, como bloque, la competencia internacional de varios productos, como es el caso de los automóviles. No es fácil romperlas por el grado de integración que las caracteriza, con partes producidas y procesadas en los tres países. Sin duda, los productores norteamericanos tanto de autos como del campo, ejercieron presión sobre la Casa Blanca, lo que ayudó a controlar la fiebre arancelaria de su presidente.

Las economías de varios estados norteamericanos están fuertemente vinculadas a México y a Canadá. La afectación sería terrible y cupo la moderación. Frente a las elecciones próximas, los republicanos no quieren perder la mayoría en su Congreso, lo cual, de acuerdo a encuestas, estaba peligrando, pues cerca del 60 por ciento de los entrevistados están en contra de los aranceles, pues provocarán un alza de precios. Hay la percepción de que la inflación afectará a toda la población, mientras que las reducciones de impuestos se aplicarán solo a los altos ingresos. Los recortes aplicados a salud y educación son temas que afectan profundamente a clases medias y a familias de menores ingresos, lo cual genera inconformidades. Ya se rumora que Musk puede abandonar el gobierno por los resultados perniciosos de recortes sin evaluar consecuencias.

Hoy conoceremos la respuesta de CSP a lo anunciado por Trump. Ha sido cautelosa y con “cabeza fría”, piensa en negociar con Trump, así que es muy probable una respuesta moderada. Canadá, por el contrario, estudia aranceles a imponer. La Unión Europea se unirá para hacer frente a lo que puede ser una guerra comercial de gran alcance. China se ha aliado con Japón y Corea para actuar como bloque frente a aranceles norteamericanos. Latinoamérica también condena las medidas tomadas. Australia ve como hostil la medida y así la evalúa.

Si Trump piensa que un 10 por ciento es una tarifa moderada, el problema estriba en que no solo importa el monto, sino las reglas del comercio mundial, y la nueva geopolítica que se está perfilando para acabar con la existente desde el término de la Segunda Guerra Mundial. Hoy EU atenta contra los principios que defendió por más de 60 años. Ha quedado claro que la OTAN ya no será la misma. Que la salida del Acuerdo de París, y de la OMS, son pasos que van contra los pactos internacionales establecidos.

Se perfila una nueva geopolítica basada en el poder y el dinero. No hay mística, ni valores comunes. La democracia representativa está de capa caída. Predominan los autoritarismos. Europa teme que Rusia no pare de invadir naciones tras la caída de Ucrania. Se arma y empieza a delinear una organización defensiva común. Rusia no produce más allá de petróleo y gas, no se modernizó, no desarrolló su potencial; pero cuenta con un poderoso armamento nuclear. En Medio Oriente, Jerusalén se empodera, y Trump amenazó con acabar con los territorios palestinos. Sin duda, el terrorismo es una amenaza latente, y el pueblo judío es la primera línea de defensa para occidente, pero ha habido excesos en ambos bandos, con una crueldad inhumana que provocó Hamas.

Como Trump no tiene dinero, la salida arancelaria le ha parecido un gran acierto, y si bien sabe de los problemas a los que llama “ligera turbulencia”, no desaparecerán, confía en poder enfrentar al mundo. Incluso sus allegados amenazan a los países a no tomar represalias con sus propios aranceles, porque esto solo provocaría más alzas. Garrote en mano piensan empezar negociaciones, pero difícilmente Trump echará marcha atrás a su estrategia para financiar a su gobierno. El panorama es complicado.

El aislacionismo y el proteccionismo de Trump puede derivar en guerras comerciales y por la nueva composición geopolítica, pueden estallar conflictos mayores. Esta época recuerda mucho a los años 30 previos a la Segunda Guerra Mundial y existe también el riesgo de una depresión mundial, como la vivida en 1929, con otras características, pero de gran magnitud. Son los americanos los que tienen la palabra con su presidente. Solo ellos son los responsables del destino de este mundo en cambio acelerado y desordenado, de altos costos. Toca al pueblo norteamericano la palabra para frenar una barbarie. Ya muchos sectores han iniciado negociaciones con la Casa Blanca. México lo está haciendo permanentemente. No habrá resultados inmediatos pero la realidad pesará mucho en las decisiones.

Los mercados y sus crisis, que no se han profundizado aún, son otro elemento de realidad que Trump no puede evitar analizar. La incertidumbre nos trae a tumbos. Conforme se aclaren las medidas, su alcance y repercusiones, habrá respuestas más concretas en la calificación de los riesgos. Y entonces podemos medir lo que sucederá, y cómo enfrentarlo. Pero de inmediato habrá reacciones de muchos países. No descarto bloque anti-Trump, que agudizarán las pugnas. Es tan difícil construir y tan fácil destruir.

CSP tendrá que pensar su estrategia. Debería tratar de integrar de nuevo a una nación dividida. Pero da señales en contrario. Lo opacidad de Pemex, CFE y el ejército, el perdón a Blanco, la negación del rancho Izaguirre, entre burlas y descalificaciones. Hay ya oposición a la obediencia ciega en su partido. Reprimir ahondará diferencias. Es momento de conciliar, de tender puentes y de generar alianzas. O terminará más sola de lo que se encuentra.

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