España arde. Francia arde. La naturaleza tiene un extraño y cruel método para hacernos ver que, cuando el hombre decide actuar por intereses propios y no en favor de la ecología y el bienestar animal, el costo es elevado.
Vivimos tiempos absurdos, las mascotas antes que los niños. Los votos y los likes antes del verdadero bienestar animal, el equilibrio ecológico y la relación entre cada animal y el ser humano.
Lo que está sucediendo en España y Francia es consecuencia de normas “ecológicas” impuestas desde un escritorio, sin conocer en realidad el campo, los bosques y la naturaleza. Se gobierna desde las redes sociales, buscando únicamente visibilidad y popularidad. Aprovechándose de una sociedad necesitada, sin oportunidades y con la ansiedad de llegar a fin de mes de la mejor manera posible. ¿Cómo los conquistamos? Pues regalando dinero, sin ofrecer oportunidades ni servicios, una limosna a cambio de su fidelidad canina. Una tragedia de nuestros tiempos.
Las llamas feroces, despiadadas y dantescas azotan y destruyen todo a su paso. Las cifras son aterradoras: entre 114.000 y 130.000 hectáreas calcinadas en lo que va de año (el triple que en 2025), con 32 grandes incendios forestales registrados. El foco más grave es el de Ávila-Madrid-Toledo (declarada emergencia de interés nacional): alrededor de 50.000 ha en Ávila, 25.000 ha en Madrid y 2.000 ha en Toledo, con un perímetro de 280 km, y entre 60.000 y 106.000 personas evacuadas o confinadas hasta el domingo pasado (cifras al cierre de esta edición, 27 de julio).
Otros focos relevantes: Castellón/Vall d’Uixó, 6.500 ha quemadas, perímetro de más de 40 km, unos 18.000 evacuados. Almería (9 de julio), el incendio más mortífero: 13-14 fallecidos, 7 heridos, más de 1.400 desplazados. Sierra Norte de Guadalajara: 35.000 ha, 1.500 evacuados y 1.600 confinados.
Francia arde de manera similar: Gironda y Landas (desde mediados de julio) suman al día 26 de este mes, alrededor de 42.000 ha de bosque destruidas, más de 200 edificios calcinados, 42 bomberos heridos y cerca de 207.000 evacuados entre ambas regiones (167.000 en Gironda y 40.000 en Landas).
Podemos pensar que en México los incendios no son tan comunes como en Europa o Estados Unidos, sin embargo, el riesgo de sufrir un desequilibrio ecológico por legislar sin conocer, sin estudiar y sin evaluar los efectos secundarios de leyes aprobadas a cambio de favores, es evidente, por ejemplo, en el atentado que padecemos los capitalinos con el absurdo reglamento taurino propuesto por dos antitaurinos aberrantes como lo son Clara Brugada y Jesús Sesma. Me pregunto si estos dos seres se pronuncian acerca de la deforestación a manos de grupos criminales en los bosques aledaños a la capital. O de la nula captación acuífera en la gran capital, que a manos de la señora está en un estado deplorable. Como eso no llega a las noticias y ellos no tienen el valor civil de afrontarlo, se cuelgan de la tauromaquia para conseguir noticias.
Volviendo al terror que están viviendo España y Francia, México debe actuar con inteligencia, sensatez y honradez en la elaboración de la Ley Federal de Bienestar Animal que está por promulgarse. Esta ley regulará a todos los animales y su relación con el hombre y la ecología. Invito a cada político involucrado a tomarse en serio esta ley, analizar las consecuencias que puede tener cada párrafo, el daño al equilibrio ecológico, la protección de todas las especies, no sólo mascotas, que, por cierto, son las que realmente padecen maltrato por no contar con una vida digna muchos de ellos.
México cuenta con 170 mil hectáreas en perfecto equilibrio ecológico gracias a los ganaderos de toros de lidia. Esto es una realidad. Visiten el campo, los ganaderos les abrirán sus puertas y conocerán la verdad sobre esta maravillosa especie y su rol dentro del balance ecológico en nuestro país. A ello se suman la sanidad vigente del hato de lidia y los beneficios económicos, rurales y sociales del campo bravo.
No permitan que México arda a consecuencia de legislar sin estudiar a fondo el tema ecológico y el entorno animal de cada especie. En Europa lo están padeciendo.