La Fiesta Está Viva

Gracias, maestro

El adiós de Pablo Hermoso de Mendoza se convirtió en una gira como nunca antes vista.

Ha sido una campaña de despedida impresionante. Se tenían pensadas alrededor de 35 fechas de octubre a febrero y dada la ebullición taurina que estamos viviendo en el país, el adiós de Pablo Hermoso de Mendoza se convirtió en una gira como nunca antes vista.

69 festejos prácticamente por toda la república mexicana. La ilusión de la gente por ver una vez más o por primera vez, incluso, al mejor rejoneador del mundo generó una ola de entusiasmo que inyectó fuerza a la fiesta de los toros en nuestro país.

Este número de corridas originó una derrama económica importante. Consideremos que un porcentaje significativo de estos festejos no se hubieran efectuado si no fuese por la despedida del maestro. Los ganaderos de toros de lidia vendieron por lo menos 414 toros, sin contar los animales de reserva o que en algún festejo se regalaron. Hubo 69 fletes desde el campo bravo a las plazas de toros, miles de kilómetros en carreteras, pago de casetas, guías de transporte sanitario, sueldos de choferes y comidas.

Han sido 138 puestos los que se generaron para toreros, la mayoría diestros de a pie, también hubo varios festejos de rejones, donde el maestro compartió cartel con rejoneadores mexicanos y en algunos casos con su hijo Guillermo.

207 fondos de reserva para la Asociación de Matadores, pago de seguros, noches de hotel, aviones, transporte y más de mil puestos para subalternos y picadores. Prácticamente en cada uno de los festejos, el rejoneador navarro, recibió algún presente, artesanía o reconocimiento, dando a su vez trabajo a artesanos, diseñadores e imprentas.

La prensa especializada en toros y la que hacía tiempo no echaba cuentas a esta cultura, faltando al principio de informar, cubrió de manera local y nacional la gran mayoría de los festejos, así como los eventos sociales que a su alrededor se generaron, dando trabajo a fotógrafos, escritores, redactores, banqueteros, músicos, valet parking, etcétera.

En noviembre de este año se cumplirán 25 años desde la presentación del maestro en México. Desde entonces prácticamente ha vivido seis meses en España y otro tanto igual en México. Ha echado raíces en Guanajuato, un estado que ha sido desde hace más de 200 años, defensor de la libertad y cuna de nuestra independencia.

Los Hermoso de Mendoza una vez dicho adiós en los ruedos por parte del maestro, seguirán en pleno contacto con México. En lo taurino Guillermo hará sus temporadas, con la responsabilidad de llevar un apellido que, más que una losa, lo lleva con orgullo. Un torero capaz, de personalidad propia, distinto a su padre, aunque la genética no miente, pero sobre todo la escuela de equitación y rejoneo que lo proyectan como uno de los mejores rejoneadores de estos tiempos con miras a un futuro, donde su generación, hombres y mujeres de su edad, se identificarán con su manera de ver la vida y basarla en los valores de la tauromaquia: el respeto, la ecología, el amor por los animales y la cultura.

Eso mismo sucedió con su padre, que hace un cuarto de siglo despertó el interés de aficionados y no aficionados por ir a verlo torear, verlo montar, admirar sus caballos, la exquisita doma y el despliegue de valor, arte y emoción que genera el rejoneo que este hombre, el gran revolucionario del arte de Marialva, trajo para gusto y beneficio de todos a fines del siglo pasado.

Hoy en día, no se entiende el rejoneo sin las formas, ritmos, suertes y puesta en escena que durante este tiempo Pablo Hermoso de Mendoza introdujo al mundo del toro.

Ahora es responsabilidad de aquellos que se quedan de mantener el interés del público, seguir evolucionando la lidia con base en mejorar aún más, parece impensable, las condiciones y desempeño de los caballos toreros.

Veremos más del maestro en México, ya no actuando en corridas formales, pero sí montando, viviendo en “su” San Miguel de Allende, sintiéndose guanajuatense por adopción y mexicano por convicción.

Comienza este fin de semana la gira del adiós en Europa. Mucha suerte maestro, gracias por un cuarto de siglo de rejoneo, por los miles de aficionados que hoy lo son gracias a usted, a nombre de ganaderos, empresarios y aficionados, es usted recíprocamente querido en México.

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