Trópicos

La inmersión de Trump y las nuevas oportunidades que debe buscar México

Difícilmente el mercado norteamericano será sustituible para México; no obstante, sexenio tras sexenio, nuestro país ha dejado pasar oportunidades para expandir nuevas rutas comerciales.

México debe comenzar a reaccionar de manera más estratégica, expansiva y agresiva ante lo que se avecina bajo un político impredecible como Donald Trump: una guerra arancelaria o bien una constante amenaza cuya intención es crear inestabilidad en los gobiernos, en sus economías, en sus mercados y, por lo tanto, en sus respectivas sociedades.

Apenas lleva dos meses y doce días en el poder y Donald Trump está cambiando peligrosamente las estructuras institucionales dentro de su país y fuera de ellas: mueve a su antojo los poderes del Estado, sobre todo el referente al sistema judicial y, al mismo tiempo, minimiza e ignora acuerdos y a organizaciones internacionales, así como anula prácticas del multilateralismo.

Navega contrario a los preceptos democráticos para dirigirse rumbo al mar del autoritarismo. Ante el apetito feroz de convertirse en líder global, su peligrosidad es contagiosa para muchos y sus decisiones rayan en las fronteras del abismo. Millones de acólitos en todo el mundo aplauden sus peculiares discursos, ademanes e irracionalidades a pie juntillas, sin ningún tipo de crítica o criterio sobre las repercusiones negativas de lo que podrían ser hechos consumados como, por ejemplo, anexarse Groenlandia o convertir en un centro turístico la Franja de Gaza.

Narcisista y fantasioso, Donald Trump es un natural generador del caos y, para vivir en él, se alimenta de él. Pretende adelgazar al Estado y rodearse de multimillonarios y abrirle las puertas para adentrar a su gabinete a fotogénicas personalidades, a pesar de su poca o nula experiencia dentro de la administración pública.

La “tecnocracia gestionada digitalmente”, que es el nuevo paso al que aspira Elon Musk, como apunta uno de los grandes filósofos vivos, Jürgen Habermas, en un artículo publicado recientemente en el diario español El País, busca dejar en manos de Silicon Valley “ese sueño libertario de abolición de la política”, la cual debe ser “reconducida a un modo de gestión empresarial dirigida por nuevas tecnologías”.

Por ello, México debe abrir nuevos horizontes y actuar como China y otros países que abren las puertas de su diversificación para romper la inercia que sugiere que todo debe llegar o pasar por Estados Unidos, el gran consumidor del mundo.

China ahora pretende mirar hacia otros destinos de crecimiento y estabilidad como lo es la India, a quien pretende comprar 16 mil 600 millones de dólares en productos, en respuesta a los aranceles que le ha impuesto Donald Trump. Estos productos se centrarían en petróleo, mineral de hierro, productos marinos y aceite vegetal.

Por su parte, Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, acaba de realizar un importantísimo viaje a Japón, donde declaró que la política de Trump de aumentar los aranceles “elevará los precios para los consumidores estadounidenses, agravando la inflación y provocando tasas de interés más altas que podrían sofocar el crecimiento económico”, por lo que ya preparan acuerdos en temas económicos, comerciales y en seguridad.

Más allá de que Trump no imponga aranceles a México o los modere y respete el T-MEC en la renegociación que se llevará a cabo el próximo año, que es lo deseable, nuestro país debe construir estrategias sustentables para exportar más. Después de Estados Unidos y Canadá, los principales destinos de exportación de México son China, Alemania y España.

En 2023, México exportó 15 mil millones a China, 10.7 mil millones a Alemania y 6.04 mil millones a España. El sector automotriz sigue siendo el más fuerte, con exportaciones de coches, autopartes y camiones de entrega. También destacan productos como la cerveza, frutas tropicales y tractores.

Pero qué pasa con África, con una población estimada de mil 460 millones de habitantes. México debe replantearse nuevos horizontes y pensar en países como Marruecos, cuyo territorio africano y árabe es el más cercano geográficamente, lo que representaría una puerta de entrada a África, pero también para reforzar su acceso al mercado europeo y hacia los países del Mediterráneo a partir de su poderoso puerto, Tanger Med, y el aprovechamiento del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT), cuya ruta global acaba de ser inaugurada con el arribo del primer barco procedente de Asia que transporta 600 autos coreanos.

Difícilmente el mercado norteamericano será sustituible para México; no obstante, sexenio tras sexenio, nuestro país ha dejado pasar oportunidades para expandir nuevas rutas comerciales y permitir que el campo mexicano, las diversas industrias como la automotriz y los centros de innovación sean competitivos más allá de una zona geográfica.

A partir del 2013, China lanzó un ambicioso plan para conectar diversas economías en todo el mundo. El plan se centra en dos paralelos: uno es el corredor económico terrestre de la ruta de la seda, y el otro la ‘Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI’, que atravesará el mar del sur de China, el Océano Índico y el mar Mediterráneo.

Ahora es el momento preciso para que México reestructure sus propias rutas y emprenda nuevos caminos.

COLUMNAS ANTERIORES

¿A cuántos, a quiénes y cómo asesinaron en Teuchitlán?
2 de abril: entre la guerra arancelaria y la recesión

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.