Estructuras y Estrategias

El oro líquido

En momentos de escasez de agua debe hacerse un manejo integral del ciclo urbano del agua mediante las mejores prácticas y sin darle un manejo político a un bien tan vital y escaso.

Presidente de E Y E México

El agua sostiene la vida en la tierra, porque es esencial para todos los organismos vivos, tanto vegetales como animales.

El cuerpo humano está compuesto en un 60 por ciento de agua, mientras que nuestro cerebro, sangre, pulmones tiene un porcentaje aún mayor del vital líquido. Un ser humano puede dejar de comer alimento por mucho tiempo, pero no puede dejar de beber agua pura, o contenida en otra forma de líquido, porque moriría en unos días.

Además de nuestro alto contenido de agua, vivimos en un planeta que está compuesto en su mayoría de agua. De hecho, poco más del 70 por ciento de la superficie de la Tierra está cubierta de agua, pero la inmensa mayoría de esa agua, el 99.4 por ciento, no se puede utilizar para las actividades humanas y se encuentra en océanos, capas de hielo, glaciares, mares tierra adentro, la atmósfera y propiamente en la humedad de la tierra.

De toda el agua del planeta solo el 0.6 por ciento es adecuada para consumo humano, es decir agua dulce. Básicamente, el agua dulce proviene de lagos, ríos y agua subterránea. Por cierto, del agua disponible para uso humano, el 98.5 por ciento es agua subterránea y solo el 1.5 es agua superficial, es decir ríos y lagos.

El ciclo sin fin del agua es impulsado por el sol. El astro rey calienta la superficie del océano, ríos y lagos y evapora el agua hacia la atmósfera en forma de vapor de agua. Este vapor de agua en la atmósfera se condensa en nubes y finalmente cae como precipitación, en forma de lluvia, nieve o granizo, que reinicia el ciclo al evaporarse nuevamente, fluir en ríos y lagos o filtrarse al subsuelo.

En este ciclo, el agua de los océanos, el agua subterránea y la que se encuentra en forma de hielo tiende a circular muy lentamente. Solo el agua superficial circula con rapidez.

Por todo lo anterior, la realidad es que la esfera de influencia INMEDIATA del ser humano se circunscribe solo a ríos y lagos, que representa sólo el 0.0093 por ciento del agua disponible en el planeta.

En otras palabras, el ser humano solo tiene impacto en una minúscula fracción del agua del planeta y además, es el agua que circula más rápido. Por ello, el impacto del ser humano sobre el ciclo del agua debe ser contundente y preciso en el tiempo.

Con todo en contra, como siempre, el ser humano, con la razón y la ciencia ha desarrollado tecnologías que aumentan la disponibilidad de agua para consumo humano como el acopio de agua de lluvia a través de las presas, la construcción de pozos y la desalinización para obtener agua dulce del océano.

Aunque la humanidad ha logrado asegurar la mayor parte del tiempo el suministro de agua, ya sea para subsistir o para producir e intercambiar bienes y mercancías, la realidad es que no siempre hay la suficiente agua disponible para las necesidades de todos.

La humanidad ha replicado el ciclo del agua de la tierra en un proceso que se denomina el ciclo urbano del agua.

La primera etapa del ciclo urbano del agua es el ABASTECIMIENTO, que abarca desde la captación del agua hasta que llega a los medidores. La captación se hace desde ríos, presas y pozos subterráneos hasta la desalinización del agua de mar, pasando por la adecuación del líquido para consumo humano a través de su tratamiento en plantas potabilizadoras, hasta su almacenamiento en tanques y depósitos urbanos y posterior distribución por tuberías troncales y secundarias hasta los medidores.

La segunda etapa es el SANEAMIENTO, que trata de asegurar que el agua utilizada por las viviendas, comercios o industria sea conducida por el drenaje hasta estaciones de aguas residuales para ser tratada y devuelta a la naturaleza con el menor daño posible.

La tercera etapa es la REUTILIZACIÓN de aguas residuales mediante tratamiento adicional para uso usos distintos al consumo humano como riego, producción agrícola, usos industriales, etc.

En este ciclo urbano del agua -que es el único margen de acción humana-, el manejo del recurso hídrico se circunscribe a un problema de oferta y demanda de agua.

En México últimamente ha escaseado el agua en muchas regiones y ciudades debido a dos factores que señalan los expertos: La sequía (que reduce la oferta de agua) y la sobreexplotación (causada por una demanda de agua incontrolada y sin regulación).

Según el Monitor de Sequía de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) la sequía 2020-2021 ha sido la segunda más severa registrada en México siendo la primera la registrada en 2011.

Como ya vimos, en cuanto a la OFERTA de agua, el ser humano tiene un impacto increíblemente marginal en la misma, dada la limitada cantidad de agua superficial aprovechable de manera inmediata y la nula influencia del ser humano en el ciclo del agua de la tierra.

Sin embargo, en el ciclo urbano del agua, la construcción y mantenimiento de la infraestructura de captación, conducción y almacenamiento del agua es vital. La infraestructura hidráulica debe ser conservada y mantenida para mantener su nivel de servicio y evitar una reducción de la oferta de agua por fugas y pérdidas entre la captación y el suministro a los medidores. En algunas zonas urbanas, el agua no contabilizada y perdida en fugas asciende al 30 por ciento, lo que es inaceptable en un período de sequía como el actual. Otra medida importante para aumentar la oferta es reutilizar la mayor cantidad posible de agua tratada en procesos agrícolas e industriales.

En cuanto a la DEMANDA de agua, esta debe ser regulada mediante diferentes mecanismos como la medición adecuada, el racionamiento adecuado y sobre todo, un mecanismo eficiente de precios.

Los operadores de agua deben invertir en modernizar sus sistemas de medición para reducir el margen de agua no contabilizada para poder incorporar al mecanismo de precios a todos los usuarios. No debe haber free-riders, y mucho menos cuando no hay agua.

En cuanto al racionamiento, este debe hacerse para todos los usuarios y con reglas claras para todos, mediante un mecanismo transparente y con rendición de cuentas.

En México, el agua destinada para abastecimiento público de agua potable a usuarios domésticos, industrias y servicios asciende a 14.8 por ciento, la industria autoabastecida, que son aquellas empresas que toman el agua directamente de los ríos, arroyos, lagos y acuíferos, asciende a 4.9 por ciento y la industria eléctrica consume el 4.7 por ciento.

Todos los sectores palidecen ante el consumo del sector agrícola, que consume el 75.6 por ciento del agua de México. Entre el abastecimiento público y el sector agrícola consumen el 90.4 por ciento del agua disponible en México.

En el sector agrícola deben modernizarse los distritos de riego, darle mantenimiento a la infraestructura de conducción y distribución de agua e introducir nuevas tecnologías de riego y administración del agua. También una actualización de las tarifas de riego para reflejar el valor del agua en épocas de escasez y revalorar la rentabilidad de cultivos y entre sectores.

En cuanto al abastecimiento público, la asignatura pendiente en México es la adecuada medición del consumo, la instrucción de tarifas acordes al valor del agua para autorregular el consumo e incentivar el ahorro y reducir así la presión de la demanda que se traduce en una sobreexplotación del agua. Es conveniente concientizar de la escasez a los usuarios mediante campañas creativas de medios e institucionales y penalizar severamente el desperdicio y robo de agua de usuarios domésticos, industrias y comercios. Es conveniente reducir la tolerancia en el período de pago del agua, para incentivar también de esta forma su uso eficiente.

En conclusión, debemos generar mecanismos más eficientes de precios del agua para hacer más eficiente la asignación del recurso hídrico, modernizar la infraestructura para evitar fugas, despilfarros y sobre todo tomas clandestinas, fortalecer la cultura del ahorro y reutilización del agua, introducir nuevas tecnologías, tener reglas claras en el proceso de racionamiento y mayores penalizaciones por robo de agua.

En momentos de escasez de agua debe hacerse un manejo integral del ciclo urbano del agua mediante las mejores prácticas de la industria, con expertos certificados y sin darle un manejo político a un bien tan vital y escaso como lo es el agua.

Es la hora de ser serios y creativos y dejar de lado las improvisaciones porque en estos momentos el agua es ORO LÍQUIDO.

Marco  Garza

Marco Garza

Presidente y director general de EYEMEXICO.

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