Costo de oportunidad

Retaliación arancelaria

No hay voz para los consumidores, industrias consumidoras, importadores; casi toda la atención gubernamental y mediática, cuando se está negociando un tratado, es para los exportadores y para las empresas concentradas en el mercado interno.

Cuando llegó al poder en Estados Unidos, Donald Trump, arribó un ideólogo - ideático del proteccionismo comercial. Eso lleva a una reflexión, para documentar la ignorancia naranja: ¿Por qué comerciamos?

Las empresas exportadoras, te dirán que lo que buscan del comercio global es vender más. Quieren expandir su base de clientes allende las fronteras nacionales. Como ellos son los que tienen más voz, generalmente, en las negociaciones comerciales, su visión es la que predomina en la política comercial. En México, esto se refleja en el “Cuarto de Junto” de todas las negociaciones comerciales. No hay voz para los consumidores, industrias consumidoras, importadores; casi toda la atención gubernamental y mediática, cuando se está negociando un tratado, es para los exportadores y para las empresas concentradas en el mercado interno, quienes muchas veces no quieren más competencia.

En general, como dice mi amigo Roberto Salinas León, se nos olvida algo respecto al comercio internacional. Se nos olvida que exportamos porque en realidad, queremos comprar algo afuera. En mi casa, son vinos chilenos, carnes estadounidenses y harina de maíz precocida del mundo, pero también celulares, computadoras, coches, lavadoras y otros artilugios asiáticos. De manera más general, para México es importante importar granos (como el maíz), gas y combustibles (gasolina y diésel). Sin estos insumos intermedios, nuestra economía se detendría de manera súbita y nos costaría mucho trabajo salir de la recesión resultante.

Anoche, Trump en su red social Truth, dio la idea que iba a restringir las exportaciones de productos del campo americano. Luego aclararon que pondrían aranceles a las importaciones de alimentos. El efecto es menos inmediato, pero parecido. Los productores americanos se concentrarán en servir a su mercado interior en lugar del exterior. Tratarán de producir ineficientemente cosas como papayas, mangos, aguacates y jitomates que podrían traer de México. Nosotros importaremos maíz y otros granos de ellos a precios más altos, ya que la tierra, el trabajo, el capital y todo lo necesario para producir granos allá, tendrá un costo de oportunidad más alto.

La Dra. Sheinbaum ha anunciado que el domingo habrá aranceles de retaliación. No soy nadie para decirle a ella o al secretario Ebrard qué debería hacer, pero ahí les va. ¿Quieren que las medidas de retaliación le duelan al petulante y anaranjado presidente americano? Llevemos los aranceles a cero a todos los países del mundo, excepto a Estados Unidos. El arancel promedio cobrado por México al mundo en 2022 fue alrededor de 1.6 por ciento (Banco Mundial). En Estados Unidos, el arancel promedio cobrado al mundo fue de 3.3 por ciento (CBP). Muchas exportaciones mexicanas no usan el tratado, dado que no pueden probar reglas de origen. Pues, impongámosle un arancel promedio a Estados Unidos de entre 3 y 4 por ciento, y al resto del mundo, cero.

En el caso automotriz, le dejaron abierto el mercado a los sudcoreanos y japoneses, así que no anticipo que haya muchas más fábricas ensambladoras en Michigan. Por eso, tenemos que concentrarnos en darle opciones al consumidor mexicano para que su próximo coche no sea de Estados Unidos. Espero que a Trump le preocupe no vender coches de ningún tipo, ni refacciones, ni otros insumos intermedios de esa industria o de otras, en México, un mercado de 130 millones de personas.

Si los aranceles nos cierran el acceso al mercado americano, solamente nos queda reducir costos. Para producir, México necesita importar un montón de mercancías e insumos intermedios del mundo. Somos una economía relativamente pequeña que no puede sustituir comercio exterior con comercio interno. No somos China, no somos Estados Unidos. Bueno, pues comuniquemos a los chinos, y al resto del mundo excepto a Estados Unidos, que los aranceles de acceso a México son cero. A los estadounidenses digámosle que tienen 3.3 por ciento, y que les daremos cero cuando la sensatez regrese a su política.

Epílogo: vamos buscando nuestra biotecnología agrícola y nuestra producción de gas natural con fractura hidráulica. Recuperemos una reforma a la industria eléctrica que permita usar fuentes renovables y de menor costo. Vamos buscando agricultura por contrato de granos en Canadá, Ucrania, Sudáfrica y Sudamérica. Si Estados Unidos ya no nos quiere dar acceso, tenemos que reducir los costos de producción y adquisición de bienes e insumos, e importar productividad de todo el mundo.

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