Pues se acaba el Mundial. Para nosotros, terminó el domingo, en un juego que creo que pudimos ganar, pero faltó algo. Javier Aguirre, como lo ha hecho varias veces, logró construir un equipo casi de la nada, pero su planteamiento y sus cambios no aguantaron. Fue un buen Mundial para México.
El torneo todavía tendrá ocho juegos más. Hoy será el primer día sin futbol en más de dos semanas, y ya tendremos que irnos acostumbrando. Muchas quejas en redes por un posible favoritismo hacia Messi y Argentina, pero también eso lo sabremos pronto.
Como sea, en 11 días termina el Mundial, y de regreso a la realidad, que se ha eclipsado en medios y redes con el campeonato. No está mal que así sea, pero los procesos continúan aunque no les prestemos atención.
En el ámbito internacional, nuevamente hay ataques en Irán, después de que este país golpeó varios barcos que trataban de cruzar Ormuz. La información de esa región ha sido mala desde hace tiempo y no mejora, de manera que no queda nunca claro qué se ha logrado y qué viene. Por esa razón, los mercados se mueven siguiendo declaraciones y no datos, y eso significa que se mueven mucho más. Ayer regresó el alza en el precio del crudo, y desajustes en lo demás. A lo mejor hoy van de regreso, pero lo que parece seguro es que vamos a tener estos vaivenes por un buen rato, y eso puede implicar movimientos que detonen ajustes mayores. Esperemos que no sea así.
Hay reunión de la OTAN en Turquía, y uno de los temas principales será Ucrania. De acuerdo con el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), Rusia ha perdido ya 1.4 millones de jóvenes en la guerra, el mayor desastre desde la Segunda Guerra. Ucrania ha logrado dominar la guerra de guerrillas del siglo XXI, los drones, y le está causando serias dificultades a Rusia, especialmente en el tema energético. Rusia se desquita atacando blancos civiles y ciudades, pero no parece que esos crímenes vayan a movilizar a nadie en su contra, mientras Trump siga apoyando a Putin.
Acá también siguen los procesos que teníamos en curso. Por un lado, una economía deteriorada, que se intenta esconder con datos poco creíbles. Ahora fue el turno de la construcción de edificios, que tuvo un movimiento brusco en abril, que alcanzó no solo para dar la ilusión de una industria en recuperación, sino también de la inversión. También se celebra la venta de autos, pero no se considera que tanto la producción como la exportación siguen cayendo. Compramos autos chinos, y eso no es recuperación de nada.
El otro proceso, la presión estadounidense contra los grupos criminales, avanzó la semana pasada con acusaciones formales contra los contrabandistas de combustible, mal llamado “huachicol fiscal”. En el documento del Tesoro estadounidense se hace énfasis en que los recursos obtenidos por esos grupos criminales tienen también destino en el financiamiento de partidos políticos, a cambio de protección y cobertura.
Ayer, la señora Sheinbaum decidió lanzarse al enfrentamiento y acusó al FBI de ser el responsable de la extracción de El Mayo Zambada hace dos años, por lo que anuncia investigaciones para defender la soberanía. Me suena más a defender grupos criminales, porque todos sabemos que así es como han ganado las elecciones desde 2021, al menos. Veremos qué puede construir el gobierno mexicano, pero también qué más puede traer el estadounidense. Ojalá fuera futbol, pero este enfrentamiento es mucho más serio.
De regreso a la realidad, que pudimos olvidar, al menos un poco, por un par de semanas. Como quiera, regresar a esos procesos se siente pesado. Al menos en el futbol teníamos algo de esperanza.