Fuera de la Caja

Se acabó

Tengo la impresión de que no sólo terminó la Revolución Cubana la semana pasada. Creo que el fin de Morena ha iniciado. Precisamente por las mismas razones: años de pésimo gobierno y presión estadounidense.

El viernes, en estas páginas, nuestra colega Ana María Salazar anunció, contundente, la capitulación de la Revolución Cubana. El día anterior, el director de la CIA, John Ratcliffe, se había entrevistado en la isla con el ministro del Interior, el encargado de inteligencia y el que parece ser el responsable de las negociaciones del cambio de régimen, Raúl Rodríguez Castro, nieto de Raúl y conocido como El Cangrejo.

Creo que Ana María tiene razón. Después de 67 años, el régimen que llevó a Cuba de ser uno de los países más prósperos del continente a dejarlo prácticamente al nivel de Haití, no puede más. Un régimen que construyó un ejército de ocupación para saquear a su propia población, similar a lo ocurrido 20 años después en Irán, y otros 20 después en Venezuela, terminó con todo. En el camino, se aprovecharon de la Unión Soviética, hasta su fin, y luego de Venezuela, hasta sumirla en la pobreza. A últimas fechas intentaron hacerlo con México, y lo seguirían haciendo si Estados Unidos no lo hubiese impedido.

Supongo que veremos un proceso de transformación en Cuba que no dejará contentos a todos, o tal vez a nadie, pero que terminará con la gran mentira de la Revolución Cubana. Que esto ocurra con la intervención de la CIA permitirá que siga el cuento en las universidades latinoamericanas, cuna de tantas tonterías.

Tengo la impresión de que no sólo terminó la Revolución Cubana la semana pasada. Creo que el fin de Morena ha iniciado. Precisamente por las mismas razones: años de pésimo gobierno y presión estadounidense. Como ya hemos documentado en muchas ocasiones, Morena ha dejado a México en ruinas, y en sólo ocho años. El gobierno ya no puede mantener la infraestructura, atender la salud pública, administrar la educación, ni mucho menos garantizar la seguridad, que ha sido el instrumento con el cual buscaron perpetuarse en el poder.

Ofrecieron abrazos a cambio de votos, distrajeron (corrompieron) a las Fuerzas Armadas en construcciones, endeudaron al país para financiar la compra de los votos faltantes, dieron un golpe de Estado para destruir el Poder Judicial. Al final, se trataba de construir ese ejército de ocupación para saquear a México. Pero no les dio tiempo. Sus elefantes blancos no funcionan, la deuda ha crecido a niveles inmanejables (al grado que tienen que recortar pensiones para no quebrar), y su alianza con el crimen resultó inaceptable para los vecinos.

Como han dicho muchos, las pruebas que tanto pedía Sheinbaum se fueron caminando a entregarse. No es algo menor. Uno de los detenidos manejaba los recursos con los que el Cártel de Sinaloa financió al movimiento, según colegas. El otro es un general que no sólo fue jefe en tres zonas militares, sino aparentemente también de la Sección Segunda, inteligencia militar. Creo que es la primera vez que un general mexicano es prisionero en otro país, y no por una derrota militar, sino moral. No alcanza el nivel de Cienfuegos, momentáneamente detenido, pero ahora no habrá la clemencia negociada entonces.

Los esfuerzos de culpar a otros, como Hernán Cortés o Maru Campos, han fracasado estrepitosamente. La gran manifestación que promovieron en Chihuahua parece haber cambiado por completo el ánimo en ese estado, y amenaza con extenderse. Pero también debe haber afectado al interior del movimiento, que abandonó a sus dos dirigentes en territorio hostil.

Así que ha llegado el fin. No podrán cumplir su sueño de ocupar y saquear a México, aunque hayan avanzado bastante. Pero no podemos prever lo que sigue. Ya el lunes pasado ofrecimos aquí una sugerencia, la menos costosa en mi opinión. Los otros caminos serían más arduos. Ya El Cangrejo, el general y el financiero mostraron el camino: es tiempo de negociar.

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