Fuera de la Caja

Récord insuficiente

A pesar del éxito en las exportaciones manufactureras, el impacto en el PIB es menos que nulo en esta ocasión.

El lunes se publicó la balanza comercial de marzo, y ha sido motivo de gran exaltación, porque alcanzamos un récord en ese mes, en exportaciones totales pero especialmente en las manufactureras. Más de 60 mil millones de dólares en estas últimas, y más de 61 mil en el total. A diferencia de lo que ocurrió en casi tres décadas, este récord no tiene su origen en la industria automotriz, que a duras penas quedó ligeramente por encima de su nivel de marzo de 2025. Ahora es el resto de las manufacturas, especialmente la producción de equipo electrónico, lo que está aportando dólares.

Sin embargo, al mismo tiempo han crecido las importaciones de bienes intermedios, es decir, insumos que utiliza la industria manufacturera para producir esas exportaciones récord, pero también para lo que vende en el país. Estas importaciones alcanzaron poco más de 47 mil millones de dólares durante marzo, por lo que el saldo en este renglón también fue récord: más de 13 mil millones de dólares.

Ahora bien, en los dos meses previos esta balanza, exportaciones manufactureras menos bienes intermedios (no petroleros), no había estado tan bien, por lo que el saldo del primer trimestre no sólo no es récord, sino que es el peor resultado en los últimos cinco. Específicamente, es menor al que se alcanzó en el primer trimestre de 2025, lo que significa que la aportación de la balanza de manufacturas al crecimiento del PIB que conoceremos mañana es negativa. Si ya habíamos hablado de que ese dato puede ser de cero, en comparación anual, ahora podemos imaginar más bien una ligera contracción.

Esto se refleja en el saldo total del comercio exterior, que en el primer trimestre de 2025 fue de casi 1,400 millones de dólares, mientras que ahora no llega a 230 millones. La diferencia no es inmensa, pero no es positiva. A pesar del gran éxito en las exportaciones manufactureras, el impacto en el PIB es menos que nulo en esta ocasión. Esto no tiene que ser así siempre, como no lo era en el caso de la industria automotriz, que aunque sea poco, logró construir una cadena de valor al interior del país. En el caso de la electrónica, según podemos deducir de los datos del comercio exterior, esa cadena aún no existe, al menos en cantidad suficiente.

Mientras eso ocurre en las manufacturas, en el fetiche petrolero tenemos una tragedia, como ya usted sabe. En el primer trimestre de 2025, el déficit en este renglón fue de 5,200 millones de dólares, pero ahora alcanza casi 7 mil. Específicamente en marzo, pasamos de mil a 2,500 millones de dólares de déficit. No parece mucha soberanía.

En lugar de estar perdiendo dinero en este sector, que hace ya 15 años es deficitario, hay que concentrarse en manufacturas. Ahí, aunque la industria automotriz sigue siendo de gran importancia, hay que entender que estamos frente a un ajuste global, en parte por la danza arancelaria de Trump, en parte por el cambio tecnológico en esa industria, y en parte por la rapidez con que crece la demanda de electrónicos (y de electricidad). Invertir en la cadena de valor de este último rubro, empezando por la electricidad, pero continuando con la atracción de más actividades electrónicas, puede realmente ser una palanca de desarrollo. El petróleo no lo será, y creo que la automotriz ya no recuperará la importancia de los últimos 30 años.

Eso, como sabemos, requiere un marco regulatorio en electricidad mucho menos estatista del que tenemos (y que en los hechos está siendo ignorado), requiere seguridad en la inversión, y detrás de todo, requiere una visión de futuro y una concentración en el crecimiento que no hemos visto en muchos años. Mientras eso no ocurra, seguiremos esperando cifras del PIB alrededor del cero, cada trimestre.

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