El lunes comentamos, como de paso, que los datos económicos de 2025 tienen algunos detalles poco claros. Específicamente, dije que Pemex está haciendo uso de contabilidad creativa que puede estar distorsionando los datos macroeconómicos. Ya hace algunos meses había mencionado algo con base en los reportes parciales de la empresa, en los que la división entre subsidiarias cambió notablemente, dando la apariencia de que la parte de refinación, que ha sido el pozo sin fondo de Pemex por décadas, tendría números negros.
Ahora que ya presentó la empresa su reporte anual, que todavía no se dictamina, esto se confirma. Lo comentó Sergio Sarmiento en su columna, refiriéndose a una presentación elaborada por Francisco Barnés de Castro, donde éste calcula que el precio de transferencia al que Pemex Exploración vende a Pemex Industrial ronda la mitad del precio internacional de crudo. Con un descuento de ese tamaño, hasta los cacharros con los que Pemex refina pueden parecer negocio. Desafortunadamente, no lo son.
Barnés también menciona en su presentación que los datos de producción no son iguales en las estadísticas de la empresa y los reportes. Más llamativo aún (digo yo), los resultados de refinación no se parecen a los que teníamos en años anteriores. Como si de pronto Pemex pudiese producir más gasolinas y menos combustóleo. Podría uno imaginar que alguna coquizadora entró en servicio, o que Dos Bocas realmente está a plena capacidad, pero tengo mis dudas de ello. Puesto que Pemex debe presentar sus reportes a la SEC en Estados Unidos, conviene que revisen y no vayan a causar un problema financiero mayor.
En lo que se refiere a los datos macro, hay tres vehículos por los cuales los datos de Pemex pudieran estar causando problemas: la producción de crudo, la refinación, y las ventas de gasolina. En los tres casos tenemos un comportamiento que no parece normal. En el caso de minería, la caída que tenían a mitad de año se revierte en el segundo semestre. En esto, no es claro si se considera igualmente valioso el crudo que los condensados. Adicionalmente, la rama de servicios asociados a minería tiene un crecimiento de 11% en los últimos seis meses que no es normal. En conjunto, el efecto es de apenas un par de décimas de punto porcentual, pero considerémoslo.
En las manufacturas, la única actividad que muestra crecimiento notable en 2025 es refinación. Si la quitamos, las manufacturas habrían caído -1% en lugar del -0.5% reportado. A la hora de sumar esto a la minería, resulta que sí hay un impacto interesante. De acuerdo con los datos publicados, hubo una contracción de -1.1% en 2025, pero descontando estos dos efectos, la caída habría sido de -1.6%. Medio punto de diferencia en la industria ya no es tan poca cosa.
En el caso de los servicios, resulta que hay sólo dos actividades con un crecimiento notable: el comercio al menudeo y los servicios de apoyo. Estos últimos cayeron notablemente con el fin del outsourcing, y ahora se recuperan. Por su parte, el comercio al menudeo resulta que crece debido a una mayor venta de gasolina, y eso explica 40% de todo ese comercio. Aunque en 2025 hubo un incremento en el número de autos (muchos de ellos chinos), dudo que eso explique el crecimiento de gasolinas. Menos cuando el transporte estuvo prácticamente estancado. Si quitamos este dato inusual, el sector servicios, en lugar de crecer 1.3% en 2025 lo habría hecho en 1%.
Como ve, no son cambios tan notables: medio punto menos en industria, un tercio de punto en servicios, pero a la hora de sumar, el PIB de 2025 en lugar de haber crecido 0.6%, lo habría hecho en 0.2%. Como ya en 2022 y 2023 la Sedena inventó datos que INEGI tuvo que publicar, y ha venido corrigiendo después, por eso de una vez aviso que conviene también revisar a Pemex.