La gran pregunta al gobierno de la presidenta Sheinbaum, después de los escándalos del clan Taddei en el INE, sigue siendo, como en casos anteriores, si se extenderá el velo de la protección política.
La exigencia de pruebas en el discurso repetido de la presidenta es inútil. Porque esa es la función central de la Fiscalía: conseguir pruebas, construir los expedientes, investigar a fondo para saber si existen o no elementos constitutivos de delito.
La evidencia demuestra en los dos años de este gobierno, y en los seis anteriores, que a los morenistas, a los de casa y fieles a la causa, se les perdonan las faltas, las corruptelas, los negocios cobijados por los puestos y los cargos.
Nadie ha procedido en contra de los muchos señalados. Constantemente repite la presidenta que no hay investigaciones en contra de Andy López Beltrán, Adán Augusto López, el exgobernador Rocha Moya y ahora, seguramente tampoco, en contra de Guadalupe Taddei.
El morenismo se ha distinguido por el encubrimiento de sus fieles. Por eso la sensación extendida de inmunidad intocable y la percepción ciudadana de impunidad.
Si el gobierno no actúa en contra de quienes violan las leyes y las normas, tendremos funcionarios y políticos que seguirán actuando de la misma forma.
El caso Taddei es, en los hechos, una sorpresa en varios niveles.
En primer lugar, quién soltó la información y las grabaciones que inculpan al proveedor y a la exconsejera presidenta. Parece indudable que se trata de una operación de Estado, porque resulta inverosímil que el propio José Alfredo se haya grabado para inculparse.
Pero más aún, porque deciden en las altas esferas de gobierno “quemar” a la incondicional Guadalupe Taddei. ¿Dejó de ser útil al gobierno? ¿Consideraban que era mayor el riesgo y el costo de mantenerla rumbo al proceso electoral en curso del 2027?
Si explotaba el escándalo de los contratos y la red de empresas beneficiadas por cerca de mil millones de pesos, la mayoría de ellas, con ligas y beneficios a la propia Taddei y sus allegados, tal vez Morena y la presidenta evaluaron el costo de reventarla de forma anticipada. Así el escándalo quedaba neutralizado y era el propio gobierno quien actuaba en contra de la corrupta.
Pero siguen quedando interrogantes. Van más de 30 funcionarios del INE que han sido retirados por su involucramiento y cercanía con la expresidenta del Instituto.
¿Qué saben? ¿Qué están dispuestos a contar y a cambio de qué?
El gobierno tiene una vez más la disyuntiva de actuar con justicia o con conveniencia y utilidad política.
El argumento pueril y francamente vergonzoso de la presidenta Sheinbaum acerca de que Taddei no era Morena resulta de carcajada loca.
Le doy un elemento de prueba: al ser retirada del Instituto y presentar su renuncia, según ella “para proteger al INE”, la señora Taddei se trasladó al norte, a su estado natal Sonora, donde fue acogida y recibida por su padrino, el gobernador Durazo.
Horas más tarde, escoltada y protegida por las guardias del gobernador, se le ayudó a cruzar la frontera hacia Estados Unidos. Hoy Guadalupe Taddei, tal vez preocupada por posibles órdenes de presentación o detención en su contra, se refugió en territorio americano.
Alfonso Durazo es el presidente del Consejo Nacional de Morena, uno de los baluartes de la guardia pretoriana de Andrés Manuel en la vigilancia y observancia del buen curso y dirección del movimiento.
Fue él quien acercó a Guadalupe Taddei a AMLO y la propuso para el cargo una vez concluido el periodo de Lorenzo Córdova.
Y fue el propio presidente López Obrador quien la impulsó a la presidencia del INE con el burdo procedimiento de la tómbola, de la que, por supuesto, resultó victoriosa.
¿Será que todos los papelitos de aquella urna tenían su nombre?
Por si estos orígenes públicos y demostrados no fueran suficientes, basta revisar el récord de votaciones de la exconsejera presidenta: todos a favor del partido en el poder, hasta la ridiculez de las boletas planchadas que la propia Claudia Sheinbaum criticó.
Pero algo cambió, porque Alfonso Ramírez Cuéllar, vicecoordinador de Morena en la Cámara, y cercanísimo brazo de la presidenta de la República, pidió públicamente cárcel para Taddei y un combate enérgico contra la corrupción.
Son apenas señales de un viraje que pudiera crear la vaga impresión de que la impunidad y la inmunidad de los morenistas no serán toleradas en el futuro.
Si esto se confirma, abrir expedientes de investigación contra Andy, Adán, Mario, Guadalupe y secuaces podría ser un primer paso. Ver para creer.