Aquí puedes escuchar a Jonathan Ruiz con esta columna Parteaguas
Esa fue una noticia de cierre de la semana pasada. Que General Electric Appliances se va de México, lo que, por el peso histórico de esa marca, puede provocar en algunos un argumento para pronosticar el principio del fin de la manufactura nacional. Buena suerte con eso.
Pero la constante prórroga de aranceles estadounidense y el comportamiento de las crecientes exportaciones de manufactura, por el contrario, parecen consolidar el mensaje de una fortaleza estratégica de México como un centro de producción de largo plazo.
Ojo, fortaleza de México, no necesariamente de sus gobiernos que, independientemente del color, han sido incapaces de generar una política industrial productiva y próspera. Veamos.
Primero, avisen cuando encuentren plantas relevantes de manufactura de estufas, lavadoras o refrigeradores de esa compañía en el país.
Durante años, GE mantuvo una sociedad con la mexicana Mabe para resolver su producción de electrodomésticos en México. Hace tiempo que el negocio les incomodaba a los estadounidenses por sus bajos márgenes de ganancia. Prefieren la aviación y la salud.
Vaya, tan poco atractivo el negocio, que intentaron venderlo precisamente a la empresa mexicana.
Pero, aquí está el detalle, terminaron por vender en 2016 a una empresa china que es en realidad la propietaria en lo concerniente a estos productos para la casa.
Se llama Haier Smart Home Co, con oficinas centrales en Qingdao, China, que comercializa productos en México bajo la marca GE Profile.
En efecto, si compran una lavadora con esa etiqueta, en realidad están comprando tecnología –y muy probablemente manufactura– china.
Ustedes saben cómo están las cosas entre esa nación y Estados Unidos. Quizás para evitar fricciones, Haier mantuvo como director general o CEO, a Kevin Nolan, un ingeniero graduado en Rhode Island, hombre maduro y blanco, cuyo perfil en Linkedin sostiene que ha trabajado para para GE desde 1989 y hoy es el rostro de Haier en la nación vecina al norte.
La semana pasada abordé el crecimiento imparable de la economía de la atención, con la que políticos y empresas comercializan mensajes, para abreviar el largo camino tradicional de generar valor de marca.
GE Appliances buscó un mensaje poderoso con su anuncio del “retiro” de sus plantas de México y China, para acelerar el crecimiento de sus fábricas estadounidenses.
A diferencia de American Eagle, que recientemente consiguió un mensaje positivo de Trump y disparó el valor de sus acciones, a la empresa dirigida por Nolan solo le alcanzó para que su CEO fuera entrevistado por Fox News en donde sostienen que la manufactura “americana” está de vuelta y experimenta un “boom” que responde a la estrategia del presidente Donald Trump.
Pero la realidad es canija y golpea aún antes de que lleguen estos nuevos mil empleos que GE Appliances promete con su nueva inversión de 3 mil millones de dólares, para expandir sus operaciones en Estados Unidos en Kentucky, Georgia, Alabama, Tennessee y Carolina del Sur.
Habrá que ver cómo consigue gente ante la actual falta de 425 mil personas que otras fábricas de ese país requieren desde hace tiempo, de acuerdo con el Departamento del Trabajo de esa nación.
La verdad es que a los vecinos no les emociona trabajar largas horas en la monotonía del encierro que representan estos centros de producción.
No lo digo yo, es una reciente conclusión del programa Planet Money, de la Radio Pública Nacional (NPR, en inglés).
De este lado de la frontera, la realidad de una economía que no termina de encontrar su propia personalidad dibuja a la gente un espejismo de prosperidad: si trabajas en una fábrica puedes escalar en la sociedad. Lo que en efecto sucede, aunque con salarios que aún no reflejan en México el valor de contar con gente que en verdad sabe de manufactura y por alguna razón, la disfruta.
Quizás basados en esa lógica surgen proyectos que apuestan a largo plazo por el comercio entre México y Estados Unidos.
Algunos rayan en la fantasía, como el reciente anuncio del Gobierno de Nuevo León, acerca de que la estadounidense Green Corridors, dirigida por Mitch Carlson, invertirá 17 mil millones de dólares en centros logísticos que beneficiarán el comercio entre Nuevo León y Texas.
Ojalá que se concrete. Su reto es convencer de que no están inventando el hilo negro con algo que parecen hacer los trenes desde hace un siglo.
Solo recuerden que estamos en la economía de la atención. Por lo pronto, pierdan cuidado con el anuncio de que GE Appliances “se va de México”. Seguimos.