Parteaguas

Tesla bañaste! II

En este 2025, a dos años del estéril anuncio que hizo Elon Musk, de aquel proyecto no queda más que el terreno de Santa Catarina, en donde, ahora sabemos, seguirán creciendo plantas del desierto por un tiempo indeterminado.

Huele de nuevo a ’nearshoring‘. Hace un año publiqué una columna bajo este título: ¡Tesla Bañaste! Porque sí, Tesla ‘se la bañó‘.

El gobierno y muchos regiomontanos esperaban todavía infructuosamente la llegada de una fábrica de vehículos Tesla a Nuevo León.

Aquel ruidoso anuncio de construcción recién cumplió dos años y fue hecho en 2023, cuando en México una palabra llenaba reportes de oportunidades de inversión. Esa palabra, nearshoring, parece estar de regreso, a decir del banco BBVA y a raíz del ‘mal de muchos’ que creó la metralla de aranceles lanzada el miércoles por el presidente Donald Trump. Comparado con otros, México está bien colocado.

En este 2025, a dos años del estéril anuncio que hizo Elon Musk, de aquel proyecto no queda más que el terreno de Santa Catarina, en donde, ahora sabemos, seguirán creciendo plantas del desierto por un tiempo indeterminado.

Pero, atención. El magnate sí lo consideró seriamente porque hacía sentido la idea de instalar plantas cerca del centro de consumo en Estados Unidos (nearshoring).

Él viajó a Nuevo León antes de prometer la fábrica, visitó su posible localización en ese punto fronterizo montañoso entre Nuevo León y Coahuila, y entre vuelos de helicóptero, tuvo tiempo, incluso, de preguntar sobre su exitosa estrategia en redes sociales a Mariana Rodríguez, esposa del gobernador Samuel García.

La discusión sobre su proyecto fabril mexicano tuvo lugar en algún momento en el balcón del Club de Industriales de Monterrey, situado en la cumbre de la ‘Loma Larga’ que divide a esa norteña capital, de su vecino municipio multimillonario, San Pedro Garza García.

Si Musk lo consideró, fue porque el negocio de producir en México hizo sentido, potencialmente para el proyecto que puede devolver valor a la compañía: un coche compacto y accesible, parecido a una Cybertruck en miniatura, que compita con modelos económicos de la china BYD.

¿Por qué canceló la construcción de una ‘gigafactory’ mexicana? No lo sabemos, quizás su acceso a información de lo que ocurre en discusiones de X (antes Twitter) le permitió ver tendencias. Probablemente pudo discernir antes que nadie la posibilidad de una victoria de Trump, cuya retórica impactaría su plan.

Lo importante para México es dimensionar su verdadera fuerza de negociación respecto a otros países del mundo.

Resulta un error olvidar que los mexicanos representan una potencia de acuerdos comerciales que les permite enviar y recibir mercancía de 50 países, prácticamente sin aranceles. Toda Europa occidental, Japón y varias naciones de Sudamérica pueden enviar libremente insumos a este país para su exportación a esas regiones y, a decir de lo ocurrido esta semana, también mantiene un buen nivel de libre comercio con Estados Unidos y Canadá, gracias al TMEC.

Varios hechos se enfilan para considerar que, en efecto, este país puede regresar a un escenario de atracción de inversiones. ¿Ya vieron el tipo de cambio? Desde el punto de vista de los estadounidenses, el peso se apreció 3 por ciento en dos días. Para los mexicanos, el dólar vuelve a cotizar por debajo de 20.

Irónicamente, Tesla cayó tanto en valor este año, que su market cap actual de casi 860 mil millones de dólares, si bien todavía enorme, se parece mucho a los 830 mil millones del segundo trimestre de 2023. Ojo, llegó a cotizarse en 1.3 billones de dólares (trillions).

En otras palabras, al parecer y salvo por la falta de un nuevo anuncio de inversión, estamos en donde comenzamos con Musk.

Lean lo que comunicó BBVA el miércoles en la noche, después del anuncio en la Casa Blanca:

“México está en una situación de menor proteccionismo relativo frente a otros competidores, en particular con China, lo cual relanzaría el nearshoring y podría resultar en un mayor nivel de integración entre México y EU, en el mediano plazo”.

Ayer, curiosamente, también supimos que la inversión que hará Volvo en su planta de Nuevo León será de mil millones de dólares, 250 millones mayor que la originalmente anunciada.

Es pronto para hacer fiestas. A México le faltan cables, mucha capacidad de transmisión y generación de energía eléctrica y en Palacio Nacional siguen entusiasmados casi exclusivamente con los trenes.

Pero no podemos obviar que el país mantiene una envidiable estabilidad en lo económico y la narrativa de esta semana resultó imprevistamente positiva definitivamente.

Te la bañaste, Tesla, pero puedes reconsiderar.

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