Leer es poder

Cancha desnivelada

Digámoslo con claridad: el fraude electoral ya está en marcha y lo encabeza el presidente de la República. López Obrador desatado, sin freno para referirse a Xóchitl.

El plan para que Claudia Sheinbaum salga electa presidenta en 2024 ya fue probado para seleccionarla como candidata de Morena. Y funcionó.

Se trata de desnivelar la cancha. Darle una ventaja inicial tan grande antes de que comiencen las campañas que la haga inalcanzable. O lo que es lo mismo: subir muy altos los negativos de la contrincante para evitar que los indecisos voten por ella.

Se dieron ya los primeros pasos del fraude electoral. El presidente recibió la probable candidatura de Xóchitl con ataques feroces y descalificaciones. No debemos creer la mentira de que él ya sabía de la candidatura. Primero apostó por Lilly Téllez. Luego dijo que sus fuentes le habían dicho que era un hombre. Cuando finalmente, como millones de personas, se dio cuenta de que Xóchitl Gálvez se postularía, no perdió un momento y comenzó a criticarla, descalificarla, llamarla corrupta, burlarse de ella, utilizar todos los instrumentos del Estado para desacreditarla. No le importó al presidente que el INE le señalara en repetidas ocasiones que estaba violando la ley. La ley no es un obstáculo que detenga a López Obrador.

Vimos una primera versión de esto en 2018. Peña Nieto no cayó entonces tan bajo y se abstuvo de insultar, calumniar y revelar información confidencial del gobierno contra el candidato opositor. Lo que sí hizo fue fabricarle un falso delito —sustentado por dos falsos testigos— a Ricardo Anaya. Durante semanas lo único que crecieron fueron los negativos de Anaya. Finalmente, pasada la elección, la PGR se desistiría de los cargos, esconderían a “los testigos”. El daño estaba hecho. Guerra sucia organizada desde el gobierno contra el contrincante mayor. Los votantes indecisos en el 2018 repudiaron en las urnas a aquel que la maquinaria electoral del gobierno señaló como corrupto. Y eligieron al que decía que lucharía contra la corrupción. El pacto Peña-López Obrador se había consumado. Ahora en 2024 se ha reeditado el mismo procedimiento. Enfangar a la candidata, desacreditarla con denuncias salidas del gobierno. López Obrador desatado, sin freno para referirse a Xóchitl. Digámoslo con claridad: el fraude electoral ya está en marcha y lo encabeza el presidente de la República.

Peña Nieto pactó con López Obrador impunidad para él y sus allegados. No se les ha tocado ni con un pétalo. López Obrador y su familia gozarán de la misma impunidad con Sheinbaum. Frente al gasto desaforado de Sheinbaum en miles de espectaculares, bardas, publirreportajes, concentraciones, becas de la Secretaría del Bienestar, no pudimos como sociedad hacer nada. Ebrard intentó hacer algo y quedó literalmente borrado del mapa.

¿Qué se puede hacer? Organizar marchas, que solo convocarán a los convencidos. Organizar acciones de desobediencia civil parece algo mucho más efectivo. Presionar al INE para que reconozca las violaciones a la ley en que incurrió Claudia Sheinbaum y para intentar nivelar la cancha, ya visiblemente alterada por el presidente. Solicitar el seguimiento de las próximas elecciones a organismos internacionales. No se debe aceptar participar en una elección fraudulenta. Es necesario reunir todas las intervenciones de López Obrador en donde trasgreda la ley, como prueba en caso que se necesite solicitar la anulación de la elección.

El INE debe ser muy claro en resolver la acusación que pesa sobre los gastos excesivos en la campaña de Sheinbaum, promovida por Marcelo Ebrard. Si absuelve a Sheinbaum va a tener que explicar qué giro o intención politiquera, qué chicana utilizó para ampliar los límites de la ley.

¿Quieren investigar las empresas de Xóchitl y la legalidad de sus operaciones? No, quieren señalarla y marcarla como corrupta. ¿Les interesa derruir la casa de Xóchitl? No, les interesa que se vea como corrupta. Utilizan los instrumentos del Estado para cometer el fraude electoral en marcha, consistente en desnivelar la cancha.

Pocas personas, como López Obrador desde la oposición, corrigieron tanto nuestro marco electoral para evitar que fuera inequitativo. Es muy triste ver cómo él lo ha convertido en lo que tanto denunció. Es muy enojoso también porque muestra que su lucha no fue nunca por la democracia: fue por conquistar el poder y enquistarse en él.

Triste y enojoso es el panorama de nuestra política actual. Decepcionante la acción de los partidos. Pasiva la sociedad civil. Está en marcha la operación del fraude. Una palabra que creímos desterrada de nuestro vocabulario.

Hace dos años el dictador cubano dio un discurso el 16 de septiembre. Este 16 de septiembre tropas rusas cómplices de los invasores de Ucrania desfilaron junto con nuestros soldados. La vocación autoritaria de este gobierno es muy clara. Estamos viendo paso a paso cómo se va desmontando nuestra democracia y cómo van organizando el fraude.

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