INEGI reportó una variación del IGAE (PIB mensual) de diciembre del -1.0% mensual, y del -0.6% anual. Con este dato, también se reporta la cifra revisada del PIB al cuarto trimestre, con la misma tasa de contracción que originalmente se reportó en -0.6% trimestral, equivalente a un alza del 0.5% anual. Con esto, el PIB de todo el año aumentó en línea con nuestro pronóstico elaborado desde febrero pasado en +1.2% anual.
Las caídas en el IGAE y en el PIB del último trimestre han levantado las alertas sobre si estamos entrando a una fase de recesión.
Repasemos la definición. Una recesión es una fase natural del ciclo económico que se caracteriza por observar una caída generalizada en la actividad económica y en el empleo, normalmente acompañada por una reducción en los precios y en los salarios, en un periodo prolongado de tiempo. La recesión preocupa porque es un fenómeno que tradicionalmente tiende a retroalimentarse. Otra cosa muy diferente son las crisis financieras que normalmente conllevan a una profunda recesión. Hoy en día no tenemos factores que generen una crisis financiera, como la crisis hipotecaria o la crisis del crédito de México en los noventas. Tampoco estamos pasando por una crisis generada por un factor exógeno o choque externo, (cisne negro), como el que tuvimos con la pandemia en todo el mundo.
Analicemos lo que está pasando para tener una mejor lectura que nos permita realizar un mejor diagnóstico de lo que ha sucedido y lo que pudiera pasar con la economía. Empezaremos por ver que sucedió en diciembre, con el IGAE. Por sectores, a tasa mensual, el primario bajó 2.0%, el industrial cae 1.4% y el terciario -0.8%. Los tres sectores en contracción.
Dentro de la industria se contrajeron todos sus componentes, la minería con -1%, en donde está la producción de petróleo, la construcción -2.1%, tanto la residencial como la no residencial, la manufactura, en donde se tiene parte importante del sector exportador bajó 1.2%. La generación y distribución de energía, gas y agua cayó 1.9%.
En el sector terciario se destaca una caída en el comercio al menudeo del 1.7% y al mayoreo una baja del 3.2%. En el transporte, correos y almacenamiento, que es muy relevante en el e-commerce, se dio una caída del 1.2%. la hotelería y restaurantes -0.1%
En el empleo, en el IMSS se tuvo un recorte récord histórico de plazas en la economía formal con más de 400 mil puestos de trabajo recortados.
A tasa anual, el IGAE de diciembre que cayó 0.6%, contiene una caída del campo del 8.0%, una contracción del 2.4% en la Industria, y un incremento del 0.8% anual en los servicios.
Enfocando ahora el análisis al dato trimestral del PIB del cuarto trimestre pasado, la caída del 0.6% trimestral de todo el PIB se debe a una contracción del campo del 8.5% trimestral, -4.1% anual, más una caída en la industria del 1.5% trimestral (-2.0% anual), y un crecimiento marginal en los servicios y comercio del +0.2% trimestral (+2.1% anual)
Con los datos expuestos hasta aquí para el mes de diciembre, podríamos afirmar que la probabilidad de que México esté entrando a una fase recesiva supera el 50%. Prácticamente solo falta cumplir que la extensión del fenómeno depresivo sea prolongado. Digamos por dos trimestres o más.
Si además consideramos que la llegada de Donald Trump a la Presidencia de los Estados Unidos el pasado 20 de enero, junto con la exhaustiva e inagotable acción del Congreso mexicano por tirar la confianza de los agentes económicos con los cambios a las leyes del Poder Judicial, al Infonavit o la protección a los cárteles criminales, incide en una mayor contracción del gasto de inversión productiva, con lo que las probabilidades de la recesión aumentan a más del 70%.
Sin embargo, algunos datos sorpresivos de enero nos dan un ligero cambio en la percepción y en el diagnóstico:
La industria automotriz presentó en enero pasado un avance del 1.68% anual en la producción automotriz, y un incremento del +5.94% en las ventas domésticas de automóviles, aunque las exportaciones de automóviles cayeron 13.74% anual.
El consumo privado, de acuerdo al indicador oportuno del INEGI aumentó 0.1% mensual, y +1.9% anual
El Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE) del INEGI para enero, estima un incremento del 1.8% anual, básicamente por la recuperación del gasto de Consumo.
Si crecen los servicios, no puedes hablar de que estamos en recesión.
Empero, con nuestros indicadores anticipados el IBAM y el IBEM vemos una mayor debilidad económica hacia adelante, y sostenemos nuestro pronóstico de una ligera caída en el PIB de este año del -0.5% anual para este año.