México, Estados Unidos y Canadá construyeron en los últimos 30 años un mercado común que contribuyó al desarrollo de un fuerte conglomerado de producción manufacturero. Los beneficios fueron compartidos y sirvieron para competir en un mundo complejo en donde China y la Unión Europea se convirtieron en zonas de prosperidad y con un fuerte desarrollo tecnológico. La medida anunciada ayer pone fin a un esfuerzo compartido por rediseñar la geopolítica de la región. La estrategia parece desubicada en el tiempo, busca rediseñar una estrategia conjunta de construcción de una planta productiva cuya competitividad está asentada en las tres economías, golpear a una construcción común no va a resolver ninguno de los problemas que busca resolver la actual administración estadounidense con esta medida.
En la argumentación de la imposición de tarifas está el comercio del fentanilo, este es un problema de salud pública y debería ser tratado en Estados Unidos como tal, y desaparecer la protección que se da a los distribuidores y a los productores de armas para proteger su comercio. Se requiere un rediseño de la política de salud pública estadounidense para evitar su consumo, el problema del consumo de fentanilo en Estados Unidos es complejo y requiere trabajar con gobiernos extranjeros para desmantelar redes de producción y distribución. Una responsabilidad del gobierno Trump es controlar la venta de los precursores, que son químicos utilizados para fabricar fentanilo. Asimismo, se requiere de toda una estrategia interna que rompa las redes internas y se dé apoyo a tratamientos de salud pública, es necesario reeducar a la sociedad estadounidense, las muertes anuales rondan en alrededor de 75 mil y el consumo se ha incrementado en los últimos años. Sin lugar a duda es un problema mayor, por lo mismo los estadounidenses deberían ampliar el acceso a tratamientos, aumentar la prevención y educación, hacer campañas de concienciación, informar a la población sobre los peligros del fentanilo. Se requiere que Estados Unidos imponga programas de prevención dirigidos a jóvenes en riesgo, el gobierno debe tratar la adicción como un problema de salud pública en lugar de criminalizar a los usuarios. El gobierno de Estados Unidos requiere reforzar su apoyo a comunidades vulnerables, debe invertir en programas de empleo, vivienda y salud mental para prevenir el consumo. Se requiere de una estrategia conjunta a nivel global para combatir el comercio de estas drogas, las tarifas no van a resolver el problema.
El otro argumento para imponer las tarifas es aún mas absurda, ya que argumenta en favor de que los productores estadounidenses cierren sus plantas en México y regresen sus inversiones hacia Estados Unidos. Cuando se acordó en los años 90 del siglo pasado el Tratado de Libre Comercio de América del Norte se argumentó en favor de la producción conjunta y crear una zona de coprosperidad, eso es lo que permitió la construcción de una planta productiva capaz de manufacturar alrededor de 16.5 millones de vehículos en forma competitiva. De igual forma se construyeron plantas en la región que manufacturan conjuntamente productos farmacéuticos, dispositivos médicos, acero, aluminio, y un sinfín de productos. En esta perspectiva es momento de seguir construyendo una planta productiva más amplia y mas compleja, en vez de desmantelar el esfuerzo realizado en las últimas décadas.
Lo que se requiere es construir una planta productiva competitiva en América del Norte (Estados Unidos, Canadá y México) implica diseñar una estrategia que optimice costos, logística y acceso a mercados. Se requiere competir innovando y ampliando los espacios de producción conjunta, no encerrarse como pretende el actual gobierno de Estados Unidos. Se tienen ventajas competitivas, México es ideal para la manufactura intensiva en mano de obra especializada, Canadá puede continuar el desarrollo de industrias especializadas y energías limpias, y Estados Unidos debe concentrarse en el desarrollo de tecnologías avanzadas como los procesadores cuánticos.
Estas capacidades serán las que le permita a la región de América del Norte competir en forma más adecuada, se requiere llegar a un acuerdo de construcción común para competir en la economía global. La propuesta de nearshoring lanzada en la administración anterior de Estados Unidos debería continuarse como un mecanismo de consolidación de la región. La tarea es propugnar por un acuerdo que permita ofrecer a América del Norte como una zona de coprosperidad y evitar que el conflicto siga escalando.