Desde San Lázaro

PRI, crónica de una extinción anunciada

El PRI tiene ante sí el destino que construyeron Alejandro Moreno y su camarilla, y que serán testigos en el 2027 de la pérdida de su registro a nivel nacional.

Mientras que el oficialismo le mide el agua a los camotes para ver qué tanto conviene desaforar a Alejandro Moreno, dirigente nacional del PRI, para no victimizarlo y darle pretextos para que en Estados Unidos se autodeclare un perseguido político; en el Senado, el tricolor se ha convertido en la cuarta fuerza política, detrás de Morena, PAN y PVEM, lo que implica necesariamente que va que vuela rumbo a la pérdida de sus prerrogativas en los comicios de 2027.

Resulta que las malas artes de Adán Augusto López se aplicaron para convencer al senador priista, Néstor Camarillo, de abandonar las filas del tricolor para dejarlos con 13 senadores y con ello perder la posibilidad de ocupar una de las vicepresidencias de la Cámara alta. Con este golpe bajo y con las mayorías artificiales que alcanzaron Morena, PVEM y PT en el Congreso federal, el Revolucionario Institucional pierde una posición de dirección que por derecho le corresponde.

El asunto no es menor si se considera que, por la razón que sea, el PRI tiene que cargar con una losa muy pesada y que lleva el sobrenombre de Alito. Este personaje ha causado la crisis de extinción de su partido, merced a las derrotas electorales que ha obtenido desde que fue nombrado presidente de esa franquicia. Además, no ha querido soltar el hueso ante la pasividad y cobardía de la mayoría de sus correligionarios.

En momentos que se requiere una posición fuerte y articulada, ocurre que uno de los partidos políticos que conforman el bloque opositor padece de un cáncer que ya hizo metástasis para provocar su inminente muerte.

Por ello, Morena se regodea ante el fracaso de sus adversarios políticos, quienes, por un lado, tienen que cuidarse de la grilla interna y, por otro, de la madrina que les está poniendo el oficialismo. Triste la debacle del PRI, pero comprensible por permitir que un oscuro, corrupto e inepto político se haya apoderado de los huesos del dinosaurio.

Desde luego, todavía va a gozar de algunas migajas del poder con el presupuesto asignado para el próximo año. Sin embargo, estos recursos son poca cosa para apuntalar a sus candidatos con miras a la elección intermedia en donde estarán en juego 17 gubernaturas y la Cámara de Diputados federal, entre otros cargos estatales y municipales.

Nunca se entendió la falta de tamaños de la militancia tricolor ante la montaña de fracasos de Alito en todas las elecciones en las que participó, tanto a nivel federal como estatal. Fue una larga fila de derrotas que ni siquiera sus peores dirigentes tuvieron.

El PRI tiene ante sí el destino que construyeron Alejandro Moreno y su camarilla, y que serán testigos en el 2027 de la pérdida de su registro a nivel nacional y tan solo tendrá presencia marginal en algunas entidades del país.

Conforme a una de las encuestas más recientes elaboradas por esta casa editorial, el PRI carga con el 90% del rechazo de la ciudadanía. Esto implica que es imposible que pueda revertir esta situación con los escasos políticos que tiene. Además, casi todos no tienen mérito alguno, salvo ser incondicionales de Alito.

Qué tiempos aquellos de los tricolores cuando tenían todos los escaños de mayoría en el Senado, es decir, 64. Actualmente cuentan con tan solo 13. No dude, estimado lector, que conforme pase el tiempo, esta cifra se reducirá con el abandono de más senadores que, por decirlo de forma elegante, ya no aguantan a Alejandro Moreno y sus dotes de dictadorzuelo.

Se habla de que para la elección intermedia, el PAN y el PRI volverán a coaligarse y estarán en condiciones de dar pelea. Sin embargo, esta idea la repudian muchos panistas de cepa que han calificado este amasiato como un retroceso muy costoso para su causa. Por lo tanto, es mejor andar solos que mal acompañados.

Si a todo este escenario de extinción del Revolucionario Institucional le agregamos la reforma electoral que se cocina en Palacio Nacional, pues sus problemas se agudizan porque perderán la posibilidad de tener representantes en el Congreso con plurinominales, además de reducir el presupuesto asignado a casi nada.

Muchos priistas están considerando portar otra casaca política y con ella buscar candidaturas para pelear los cargos de representación popular que estarán en juego en el 2027. Por ello buscan a Morena, MC o incluso al PVEM. Por supuesto, también buscan a los nuevos partidos políticos, en donde solo dos agrupaciones podrán conseguir el registro. Somos MX, movimiento surgido de la llamada Marea Rosa, y Construyendo Solidaridad y Paz (CSP). La similitud con las siglas del nombre de la presidenta no es una coincidencia.

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