Desde San Lázaro

2030: ‘Andy’, Colosio, Anaya…

‘Andy’ López Beltrán tiene tan solo el mérito de ser hijo de ya saben quién y párele de contar, ya que la actual posición que tiene en Morena se la debe a su padre y no a méritos personales.

Apenas han pasado seis meses de la gestión de Claudia Sheinbaum y los futurólogos ya empiezan a vislumbrar a los candidatos de los diversos partidos políticos que contendrán por la Presidencia de la República en 2030, en el entendido de que también emergerán nuevas franquicias políticas que jugarán en esa elección federal.

En estos momentos hay dos aspirantes que pudiéramos decir que ya tienen en la bolsa las candidaturas de Morena y Movimiento Ciudadano, respectivamente; estamos hablando de Andrés Manuel López Beltrán, Andy, por Morena y de Luis Donaldo Colosio Riojas, de Movimiento Ciudadano, quien lleva una clara ventaja sobre su correligionario, Samuel García, gobernador de Nuevo León.

Ambos personajes se perfilan rumbo a suceder a la presidenta. Uno, con todo el apoyo del aparato del Estado y del gran poderío que tiene la jefa del Ejecutivo federal para alinear todos los órganos electorales para empujar el triunfo del abanderado de Morena y rémoras a quedarse en su lugar; otro con la simpatía generalizada de la sociedad civil.

Los programas sociales que regalan dinero a algunos sectores de la sociedad son la mayor ventaja que tiene el candidato oficial y, aunque esos apoyos ya existen en la Constitución, es decir, no dependen del grupo en el poder, la gente cree que es por el apoyo de la presidenta Sheinbaum. Sin embargo, hay que considerar que, con la recesión económica que se avecina, estará en riesgo el fondeo de algunos de esos programas de política asistencial con tintes electorales.

Por el lado de los emecistas, podríamos decir que su mayor activo político lo tienen en la persona del vástago de Luis Donaldo Colosio Murrieta (candidato priista asesinado en 1994) y de Ana Laura Riojas, quien falleció meses después del fallecimiento de su esposo a causa de una enfermedad terminal, dejando en completa orfandad a sus dos hijos.

Colosio Riojas se ha preparado para enfrentar el mayor reto de su vida y, para ello, fue presidente municipal de Monterrey y ahora es senador, cargos de representación popular que le han dado un gran bagaje de conocimientos, al tiempo de estar en la primera línea para “sensibilizarse” de los problemas que más aquejan a la población.

Su voz es escuchada en la Cámara alta y se torna en un referente en el ámbito político nacional.

En cambio, Andy tiene tan solo el mérito de ser hijo de ya saben quién y párele de contar, ya que la actual posición que tiene en la estructura de Morena, como secretario de Organización, se la debe a su padre y no a méritos personales como en el caso de Luis Donaldo.

A cinco años del destape de los candidatos a la Presidencia, se puede afirmar con bastante certeza que estos dos personajes avanzan a pasos agigantados rumbo a ese objetivo, aunque su periplo no estará libre de escollos, ya que desde ahora buscarán sus correligionarios y adversarios políticos descarrilarlos en sus aspiraciones presidenciales.

El obradorato ya decidió que después de Claudia seguirá Andy y de ello no hay ninguna duda; sin embargo, en política no hay nada escrito y más cuando se trata de buscar la Presidencia de la República, ya que hay una serie de imponderables que, incluso, nadie tiene control como la misma muerte.

Algunos incondicionales de la presidenta Claudia Sheinbaum, incrustados en el Congreso y en el partido oficial, además de algunos gobernadores, pugnan por crear un nuevo partido político totalmente afín al proyecto político de la doctora y, si eso se cristaliza, seguramente tendrán un candidato presidencial que no será Andy, ya que el surgimiento de esa nueva franquicia implicaría el rompimiento con Andrés Manuel López Obrador.

Por parte de Acción Nacional, la caballada está tan flaca que no les queda otra opción que reciclar algunos de sus fusibles más quemados, como el mismo Ricardo Anaya, quien perdió en 2018 frente al propio tabasqueño y que ahora, desde su posición en el Senado, se ha convertido en una de las voces más críticas del sistema.

El cachorro del panismo tiene dos características en su ADN: una inteligencia por encima de la media y una proclividad a la traición.

Faltaría dilucidar quién sería el candidato del Partido del Trabajo que, en este momento, ha tenido una ruptura con el oficialismo por el caso de Cuauhtémoc Blanco, ya que sus diputadas y diputados votaron a favor de procesar el inicio del desafuero del exfutbolista del América; empero, solo será cuestión de tiempo para que arreglen sus diferencias para volver al amasiato junto con el PVEM.

En cuanto a los nuevos partidos políticos, diremos que el Frente Cívico Nacional podría tener posibilidades de jalar amplios sectores de la población a su causa, si escoge un candidato o candidata emanada justamente de la sociedad civil.

Del PRI, no hablamos porque en 2030 perderá sus prerrogativas como partido político a nivel nacional.

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