El expresidente de Perú, Pedro Castillo, reaccionó este sábado a las declaraciones de apoyo que ofreció la presidenta Claudia Sheinbaum, y que provocaron que la Cancillería peruana expresara que el exmandatario no es un perseguido político.
A través de un mensaje en X, Castillo agradeció a la presidenta Sheinbaum y a México “por acompañar la causa del pueblo peruano”.
Rechazó que se trate solo de un caso personal, sino de la persecución contra la voluntad popular que lo eligió como presidente para darle un rumbo distinto a su país.
“Y que fue interrumpido con mi detención y vacancia inconstitucionales. La dignidad de nuestra América no se rinde”, indicó en el mensaje.
Claudia Sheinbaum publicó el viernes un mensaje en la red social X en el que expresó “en nombre de México”, su “más profunda solidaridad” con Castillo y su familia, y señaló que “su situación no sólo es un caso personal, sino un grave precedente de persecución política y discriminación en nuestra región”.
“La Organización de las Naciones Unidas debe actuar con decisión para garantizar el respeto a los derechos humanos y la justicia. La libertad de Pedro Castillo es también la defensa de la democracia y de la dignidad de nuestros pueblos”, zanjó la gobernante mexicana tras reunirse con el abogado de Castillo, Guido Croxatto.
Pedro Castillo ‘no es un perseguido político’
La mañana de este sábado, el gobierno de Perú, encabezado actualmente por la presidenta Dina Boluarte, rechazó que Pedro Castillo sea un perseguido político, como lo declaró la mandataria mexicana luego de reunirse con el abogado del expresidente.
La cancillería de Perú expresó el “rechazo absoluto” a sus recientes declaraciones que violan, remarcó, los principios de la Carta de la Organización de Estados Americanos (OEA).
En un comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Perú agregó que las palabras de Sheinbaum reflejan su desconocimiento total de la realidad peruana, de su Constitución y de su ordenamiento jurídico.

Recordó que, el 7 de diciembre de 2022, Castillo cometió “el flagrante quiebre del orden constitucional” al anunciar la disolución inconstitucional del Congreso y la instauración de un Gobierno de excepción, así como la reorganización del Poder Judicial, la Fiscalía de la Nación, la Junta Nacional de Justicia y el Tribunal Constitucional.
La cancillería peruana afirmó que los actos del exmandatario (2021-2022) constituyeron “un golpe de Estado fallido” y el “quiebre manifiesto de la institucionalidad democrática”, que fue debidamente sancionado conforme a las leyes peruanas.
Debido a los actos ilícitos perpetrados en flagrancia y de conformidad a la ley, la situación jurídica de Castillo obedece a decisiones adoptadas en el marco del Estado de derecho, con pleno respeto al debido proceso y a las garantías consagradas en la Constitución Política del Perú.
“Presentar su caso como una persecución política constituye una afirmación falsa e inaceptable”, subrayó la cancillería.
¿Qué pasó con Pedro Castillo tras el fallido golpe de Estado?
Tras el fallido intento de golpe de Estado, Castillo y su familia abandonaron el Palacio de Gobierno para dirigirse a la embajada de México en Lima, pero fue detenido por su propia escolta, mientras que su esposa e hijos obtuvieron el asilo de las autoridades mexicanas y residen en ese país.
El Congreso peruano destituyó a Castillo y, ese mismo día, asumió la presidencia del país su entonces vicepresidenta Dina Boluarte, que concluirá su periodo el próximo año.
El exmandatario está recluido en el penal de Barbadillo, al este de Lima, y está sometido a un juicio por el delito de rebelión por el cual enfrenta un pedido de cárcel de 34 años.
Con información de EFE