“No puedo ni quiero disculparme por un crimen que cometió otro, pero volveré por Justicia. ¡Pueden contar con ello!”. Esas fueron las últimas palabras de Rubén Cárdenas Ramírez, quien sostuvo ser inocente de la violación y asesinato de su prima menor de edad.
Al igual que los demás mexicanos sentenciados a la pena de muerte y ejecutados en EU, Cárdenas Ramírez fue parte de la resolución del caso Avena, en el que la Corte Internacional de Justicia ordenó la revisión de los casos porque a ninguno de los 51 mexicanos se les comunicó su derecho a ponerse en contacto con su consulado.
Pese a la orden internacional, el 8 de noviembre de 2017, 19 años después de haber recibido la sentencia de pena de muerte, Rubén Cárdenas Ramírez fue ejecutado en Texas.
“El señor Cárdenas Ramírez es el quinto mexicano ejecutado en franca violación al fallo emitido por la Corte Internacional de Justicia en el caso Avena, el 31 de marzo de 2004. En tal virtud, el gobierno mexicano expresa su más enérgica protesta por el incumplimiento de Estados Unidos al fallo, conforme al cual ese país estaba obligado a revisar y reconsiderar el veredicto de culpabilidad y la sentencia impuesta“, expresó el gobierno de Enrique Peña Nieto en aquel momento.
¿Qué delitos cometió Rubén Cárdenas Ramírez?
Originario de Guanajuato, Rubén Cárdenas Ramírez fue sentenciado a la pena de muerte por ser culpable del secuestro, la violación y el homicidio de su prima hermana Mayra Laguna, en 1997, que entonces tenía 16 años, en McAllen, Texas.
Según el Departamento de Justicia de Texas, citado por la BBC, en febrero de 1997, los padres de Mayra la reportaron como desaparecida. Como parte de las investigaciones, la policía interrogó al mexicano, quien se presentó voluntariamente a declarar.
Los registros establecen que después de 20 horas de interrogatorio, Rubén Cárdenas confesó que él y su cómplice, José Antonio Castillo, se llevaron por la fuerza a la adolescente.

En el juicio, en 1998, se estableció que Cárdenas Ramírez la amarró con cinta adhesiva, la metió a un auto y entre ambos se la llevaron a un lugar alejado, donde el mexicano la violó, golpeó y la estranguló, para luego arrojar el cuerpo a un canal cercano.
Por estos hechos, Castillo, quien fue detenido días después, fue sentenciado a 25 años de prisión que debió cumplir en 2022, por secuestro agravado, mientras que Cárdenas Ramírez fue condenado a la inyección letal.
3 presidentes trataron de salvar a mexicanos de la pena de muerte en EU
El caso Avena ocurrió en 2004, por lo que los presidentes Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto intervenieron ante Estados Unidos para que cumpliera la orden de la Corte Internacional y detuviera las ejecuciones de mexicanos.
Luis Videgaray, entonces titular de la Cancillería mexicana, envió un escrito al gobernador de Texas, Greg Abbot, y a la Junta de Perdones y Libertad Condicional. Pedía que suspendieran la ejecución y conmutaran la pena al ciudadano mexicano.
Asimismo, la Embajada de México en Estados Unidos gestionó que Australia, Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, España, Guatemala, Nicaragua, Perú, Paraguay, Portugal, Suiza y Uruguay, además de la Unión Europea se sumaran a este llamado.

Todo fue en vano. Incluso el 6 de noviembre, dos días antes de la ejecución, la Relatora Especial de Naciones Unidas sobre Ejecuciones Extrajudiciales, Sumarias o Arbitrarias hizo un llamado a EU para anular la sentencia capital y llevar a cabo un juicio justo.
Pero el destino estaba marcado, y el 8 de noviembre, luego de que la Corte de EU rechazó la última instancia de clemencia, Rubén Cárdenas Ramírez fue conectado al coctel mortal de químicos y declarado muerto a las 22:26 horas.
‘Un alivio’: Familiares de víctima aprobaron la ejecución
Antes de ser ejecutado, Rubén Cárdenas dejó una carta escrita en inglés, en la que, además de agradecer a su familia y al Gobierno de México el apoyo hasta el último momento, mencionó que no se disculpaba porque él no había cometido ningún delito, contrario a lo que se aseguró durante el juicio.
Incluso, el guanajuatense declaró que la confesión se la habían arrancado mediante coacción.
Por el contrario, Roxana Laguna, hermana de la víctima, dijo que tras 21 años de espera se había conseguido justicia y que sentía un alivio de saber que llegaría la paz verdadera después de tanta pena y dolor, según reportó Univisión.
“Seguiremos echando de menos a Mayra y la seguiremos amando”, señaló en un escrito.
Esta es la undécima entrega de los mexicanos ejecutados por Estados Unidos. En las anteriores conocimos las historias de:
Mario Benjamín Murphy Rodríguez
Humberto Leal García
Ramiro Hernández Llanas
En la siguiente entrega presentaremos el caso de Roberto Moreno Ramos.