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Europa acusa el ‘golpe brutal’ de Donald Trump; Rusia festeja

Donald Trump aplicó severos aranceles a los países de la Unión Europea, mientras que a Rusia, Bielorrusia y Corea del Norte les dejó en cero por ciento el gravamen.

El presidente Donald Trump camina para abordar el Marine One tras hablar con reporteros en el Jardín Sur de la Casa Blanca, el jueves 3 de abril de 2025, en Washington. (AP Foto/Evan Vucci) (Evan Vucci/AP)

Madrid.- El golpe dado por el presidente de Estados Unidos al comercio con Europa fue de tal magnitud que la dirigente comunitaria, Úrsula von Der Leyen, pidió una nueva oportunidad a la negociación antes de ir al choque.

Pintó un panorama desolador para ciudadanos y empresas europeas, en tanto que la euforia dominó el ambiente en el Kremlin por las medidas arancelarias de Donald Trump a sus enemigos de la UE, mientras a Rusia y su aliado Bielorrusia se les dejaba con cero por ciento del llamado arancel de reciprocidad.

La respuesta comunitaria se ha debido recalibrar, ya que no se esperaba una declaración de guerra comercial de la dimensión de la que dio a conocer el miércoles el presidente Donald Trump en la Casa Blanca.

Una primera respuesta de la Unión consistía en una lista de importaciones estadounidenses que en total suman 26 mil millones de euros, a las que se aplicarían aranceles de 25 por ciento a manera de represalia, pero el tamaño del golpe al comercio y la economía de la eurozona ha hecho trastabillar a Von der Leyen y demás dirigentes de Europa.


De acuerdo con un primer cálculo de la UE, las empresas comunitarias pasarán de pagar aranceles por siete mil millones de euros al año, a 81 mil millones de euros.

La Unión Europea levanta la mira para el contrataque dirigido, fundamentalmente, a los servicios y a las grandes tecnológicas estadounidenses.

Pero antes de vaciar el cargador de su revólver en una guerra “perjudicial para todos”, la titular del Ejecutivo de la UE hace un último esfuerzo para “pasar a la negociación antes que a la confrontación”.

Desde Uzbekistán, donde asiste a una reunión, Von der Leyen pintó un panorama desolador para Europa por los aranceles de Estados Unidos:


“Los efectos se sentirán de inmediato, las cuentas del supermercado serán más altas, las medicinas y el transporte costarán más, la inflación aumentará, golpearán especialmente a los ciudadanos más vulnerables. Todas las empresas, grandes y pequeñas, sufrirán desde el primer día. Habrá incertidumbre e interrupción en las cadenas de suministro, además de una burocracia engorrosa”.

En Moscú, sin embargo, el ambiente era de fiesta por haber sido favorecidos, junto con su aliada Bielorrusia y Corea del Norte, con cero aranceles de “reciprocidad”. El argumento de la Casa Blanca es que “ya tienen sanciones”.

La vocera del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zarajova, dijo que “la Unión Europea se está hundiendo. Su economía, su política, industria, su producción, sus finanzas, van al garete. Eso es evidente”.

Más eufórico aún se mostró el expresidente Dmitri Medvedev, incondicional de Putin, que publicó en redes sociales que “solo hay que sentarse a la orilla y esperar que el cadáver del enemigo pase flotando; el cadáver en descomposición de la economía europea”.

Las respuestas de los presidentes y ministros de los países europeos han sido únicamente declarativas, denotan sorpresa y malestar, como el presidente francés Emmanuel Macron, que pidió a los empresarios galos a frenar sus inversiones en Estados Unidos.

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