Monterrey

Mariel Jiménez Tamez: Invertir con propósito, empresas transformando comunidades

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Mariel Jiménez Tamez

En los últimos años, el mundo empresarial ha cambiado para afrontar los desafíos y aportar soluciones a las problemáticas actuales de nuestra sociedad. Hoy, en los negocios ya no basta con fabricar productos ni cumplir metas financieras: hay que ir más allá. El verdadero éxito se mide por el impacto positivo que generamos. De ahí surge la inversión social estratégica, un modelo que no se limita a donar, sino que conecta el propósito corporativo con el desarrollo de las comunidades.

A diferencia de la filantropía tradicional, que suele ser reactiva y de apoyos puntuales, la inversión social estratégica identifica causas alineadas al negocio, diseña programas de largo plazo, mide resultados y construye alianzas con actores clave. Así, los recursos se transforman en un beneficio compartido: prosperidad para las comunidades y cuidado para nuestro planeta.

Inspiración desde Nuevo León

En el estado contamos con dos impulsores que han marcado la diferencia. Comunidar, fundación de segundo piso, ha sido pionera en reunir a empresas, familias y organizaciones para diseñar estrategias con medición clara y visión de largo plazo. Gracias a su acompañamiento, muchos proyectos han pasado de la buena intención a la acción sostenible.

Por su parte, Red SumaRSE ha demostrado el poder de la colaboración entre empresas. A través de un modelo de coinversión social y la suma de esfuerzos multisectoriales han generado impacto en comunidades vulnerables.

El resultado de sus iniciativas demuestra que cuando las empresas trabajan juntas, el impacto no sólo se suma, se multiplica.

En Grupo AlEn, uno de los programas que mejor refleja nuestro propósito de construir un mundo más limpio y sostenible es “Agua en mi Escuela”. En alianza con Isla Urbana y con Cloralex, hemos instalado sistemas de captación de agua de lluvia para proveer agua limpia a comunidades con estrés hídrico en diez estados, garantizando higiene y prevención de enfermedades. Para que el impacto sea duradero, trabajamos de la mano con la comunidad escolar, generando confianza y fortaleciendo capacidades en niñas, niños y docentes, quienes son los verdaderos protagonistas del cambio.

Liderazgo y colaboradores: la fórmula clave

La inversión social estratégica requiere convicción desde la alta dirección. No se trata de aprobar un presupuesto, sino de definir prioridades, integrar objetivos sociales y ambientales en la estrategia y apoyarse en estructuras de gobernanza que permiten evaluar, ajustar y evolucionar.

El otro pilar son los colaboradores, quienes aportan su tiempo y energía para demostrar que el cambio real nace de trabajar mano a mano. El voluntariado corporativo no solo transforma comunidades, también fortalece equipos: desarrolla liderazgo, empatía y colaboración y orgullo de pertenencia. Cuando las personas viven el propósito, la cultura deja de ser discurso y se vuelve una experiencia real.

Invertir en comunidades significa acompañar su crecimiento: aprender de su resiliencia y sumar herramientas para que sean ellas quienes escriban su propio futuro. Cuando las personas prosperan, los negocios también lo hacen. Ese círculo virtuoso es la clave para la permanencia y la competitividad en el futuro.

La autora es directora de Sostenibilidad y Recursos Humanos en Grupo AlEn, donde impulsa estrategias sociales, ambientales y culturales alineadas al propósito de la compañía. Actualmente Asociada de ERIAC Capital Humano.

Correo: contacto@eriac.com.mx

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