Monterrey

Eleazar Rivera: Tiene Nuevo León la oportunidad única para consolidar su liderazgo energético

Nuevo León tiene una oportunidad única para consolidar su liderazgo energético por lo cual es relevante fortalecer el diálogo multisectorial sobre talento, priorizar inversión en formación técnica operativa y promover modelos de capacitación ágiles como microcredenciales y educación dual.

Estas conclusiones se derivan de un estudio de opinión denominado: “Despliegue de una Estrategia para el Desarrollo de Habilidades de la Industria Energética de Nuevo León”, elaborados por el Banco Interamericano de Desarrollo y el Clúster Energético de Nuevo León, organismo que dirijo y que preside, César Cadena Cadena.

Es relevante explicar que las microcredenciales son reconocimientos formales de habilidades, conocimientos y competencias específicas, obtenidos a través de breves experiencias de aprendizaje, y que se entregan como insignias digitales verificables. Su objetivo es facilitar la formación continua y la empleabilidad, permitiendo a las personas actualizar sus perfiles profesionales de manera rápida, flexible y adaptada a las necesidades del mercado laboral.

Y que la educación dual es un modelo que combina la enseñanza teórica en instituciones educativas con la práctica profesional en empresas, permitiendo a los estudiantes adquirir habilidades y competencias directamente en un entorno laboral real. Este sistema busca que los alumnos se enfrenten a situaciones reales, facilitando su inserción en el mercado de trabajo al egresar, ya que desarrollan aptitudes y experiencia directamente aplicables.

Si se logra esto, el futuro energético del Estado dependerá tanto de su infraestructura como de su capacidad para formar y conectar al talento que lidere esta transformación.

Actualmente, Nuevo León vive una coyuntura estratégica para el desarrollo energético e industrial del país. El auge del nearshoring ha colocado al estado como principal destino de relocalización industrial en México, concentrando el 76 por ciento de la Inversión Extranejera Directa (IED) vinculada a esta tendencia, lo que ha generado una fuerte expansión de parques industriales, especialmente en las zonas Norte y Oriente del Área Metropolitana de Monterrey, aumentando la presión sobre la infraestructura energética.

Esto, a pesar de contar con más de 8,000 MW instalados —69 por ciento en ciclo combinado-—, y solo el 12 por ciento proviene de fuentes renovables. Además, la generación distribuida supera los 400 MW, pero enfrenta barreras de integración. A la par, el empleo en los sectores extractivo, eléctrico y manufacturero ha crecido aceleradamente, proyectándose que para 2030 más de 850 mil personas estarán directa o indirectamente vinculadas al sector energético.

El contexto internacional marca una transición energética impulsada por metas globales de sostenibilidad, descarbonización y eficiencia, mientras que, a nivel nacional, ajustes regulatorios generan incertidumbre para la inversión, haciendo esencial el fortalecimiento de capacidades locales y talento técnico adaptable.

No obstante, lo anterior, como sea Nuevo León busca posicionarse como líder en la transición energética, apalancando su peso industrial y su rol en el nearshoring. Así, para 2030, el objetivo es contar con un ecosistema de talento sólido que impulse eficiencia, digitalización y descarbonización a lo largo de toda la cadena energética.

Aquí, la estrategia se enfoca en reducir la brecha laboral energética mediante cuatro líneas de acción como las alianzas educativas con instituciones para impulsar educación técnica y modelos duales y las microcredenciales alineadas con asociaciones sectoriales y habilidades de alta demanda.

Adicionalmente, se considera el diálogo con empresas tractoras para retroalimentar programas formativos y contar con un Observatorio de Talento Energético como mecanismo de análisis y actualización continua del capital humano.

Si embargo, en la búsqueda de este objetivo de desarrollo de talento en el sector energético de Nuevo León enfrenta un entorno nacional e internacional dinámico.

Por ejemplo, a nivel internacional, la dependencia del nearshoring implica riesgos: cambios en políticas comerciales globales, incertidumbre arancelaria y la reconfiguración de cadenas de suministro pueden modificar rápidamente los flujos de inversión y empleo industrial.

En el plano nacional, el ambiente regulatorio cambiante -incluyendo ajustes normativos y reconfiguraciones institucionales- introduce incertidumbre para la inversión, afectando decisiones estratégicas en infraestructura y formación de talento.

A nivel local, persisten cuellos de botella en redes eléctricas, desafíos en distribución de gas y presión creciente sobre recursos como el agua. Además, el sistema educativo presenta desalineación con las necesidades técnicas del sector, baja cobertura en zonas clave y fuga de talento calificado hacia otras regiones.

Si estos factores no se abordan de manera coordinada, existe el riesgo de que la brecha entre oferta y demanda de talento se amplíe, limitando la capacidad del estado para ejecutar proyectos estratégicos.

El Observatorio de Talento Energético se propone como una plataforma dinámica de monitoreo, articulación y generación de inteligencia estratégica, lo que permitirá alinear necesidades empresariales, oferta educativa y decisiones públicas, fortaleciendo la toma de decisiones en el ecosistema energético.

Todos estos hallazgos están fundamentados en la opinión de estudios sustentado sobre métodos cuantitativos y cualitativos con sus respectivos cruces.

Esperamos que en algunos años se logren estos objetivos.

El autor es Director General, Clúster Energético de Nuevo León.

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