Monterrey

Karla María Nava: Rumbo a la revisión del TMEC

Alineación regulatoria en sectores clave de la economía mexicana.

La permanente amenaza de aranceles y restricciones no arancelarias del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, a México y las tensiones geopolíticas en el mundo, nos obligan a estar un paso adelante y aprender de las experiencias en casos de disputas comerciales que México ha enfrentado con los Estados Unidos.

La inminente revisión del TMEC o posible renegociación del acuerdo en este año, nos recuerda que en sectores claves de la economía, como industria automotriz y sector agroindustrial, el sector público y privado han tenido un rol muy participativo y con resultados favorables en el pasado.

La alineación regulatoria funciona como un segundo nivel de liberalización comercial que complementa la eliminación de aranceles, permitiendo a los países simplificar sus marcos regulatorios y eliminar barreras no arancelarias. La alineación representa una forma más pragmática de simplificar procesos que faciliten y fortalezcan el comercio y la integración regional.

En el caso de la Industria Automotriz, desde el TLCAN en 1994 hasta el TMEC en 2020, se puede identificar dos momentos claves: en primer lugar, el reducir y eliminar los aranceles y, en segundo lugar, una alineación regulatoria en temas de medidas de seguridad y medio ambiente.

La desgravación arancelaria fue el primer objetivo en el TLCAN, donde la inclusión del Capítulo 9 sobre Medidas relativas a Normalización y la creación del Consejo de Estándares Automotrices (Automotive Standards Council) y otros grupos y subgrupos de trabajo vinculados al sector privado de los tres países, fue el preámbulo de la alineación.

En 2020, con las nuevas disposiciones en materias del Valor de Contenido Regional (VCR) tanto para automóviles como para autopartes esenciales, principales y complementarias, se logró la definición del Capítulo de Reglas de Origen.

Resultado: Alineación regulatoria favorable para los 3 países con participación multiactor y multinivel, donde el sector privado y la intervención del Cuarto de Junto como órgano de consulta en México fue determinante para su éxito. Con el incremento del 62.5 % a 75 % en general en el VCR, México dejó claro que tenía un margen de maniobra para cumplir con él.

Se consolidó la industria en Norteamérica, se integró aún más la cadena de suministro y se fortaleció el sector de autopartes en México. Hoy en día México enfrenta otros desafíos: geopolítica, nearshoring y la electromovilidad, entre otros.

Otro caso exitoso de alineación regulatoria fue el aguacate mexicano en 1994. Después de más de 80 años del bloqueo estadounidense a las exportaciones de este producto, se liberó a partir del TLCAN.

Las autoridades mexicanas trabajaron colaborativamente con el gobierno de los Estados Unidos en temas de estandarización de medidas regulatorias, finalizando con la creación del Capítulo de Regulaciones Sanitarias y Fitosanitarias. Hoy en día, el aguacate mexicano es la botana más popular en el Super Bowl, y 8 de cada 10 aguacates consumidos en los Estados Unidos son de México. ¿Qué funcionó? La capacidad de negociación del gobierno mexicano.

Finalmente, un caso importante con resultados no favorables es el maíz genéticamente modificado. El tema toma relevancia por el significado de este grano para la identidad, cultura e historia de nuestro país.

A partir del TLCAN, el maíz entró en un programa de desgravación arancelaria, por lo que las exportaciones de maíz de EUA a México se incrementaron considerablemente.

Sin embargo, en el año 2023 fue el punto de quiebre, donde EUA denunció la imposición de restricciones por parte de México y la intención de bloquear dichas exportaciones. Actualmente, el maíz presenta desafíos con relación a la sostenibilidad y tecnología, principalmente.

¿Cuál es la tarea para nuestros negociadores mexicanos? Aprender de las experiencias, fortalecer la capacidad de negociación con conocimiento y la participación multiactor, sobre todo, el sector empresarial y la academia.

Finalmente, una alineación regulatoria pretende mejorar significativamente la competitividad regional al reducir los costos de cumplimiento, fomentar la innovación y fortalecer las cadenas de suministro sostenibles e integradas.

Este enfoque no solo reduce barreras comerciales injustificadas, sino que también posiciona a la región para competir de manera más eficaz en el mercado global.

Profesora-investigadora de negocios internacionales de la Escuela de Negocios de la Universidad de Monterrey. Es doctora en Ciencias Administrativas, cuenta con un MBA y es Licenciada en Estudios Internacionales por la UDEM. Especialista en Estudios de la Frontera México – Estados Unidos por El COLEF. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del CONAHCYT.

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