Ya no es pregunta ni consideración de generosa atender los retos de la inclusión de grupos vulnerados, la sostenibilidad de la producción y distribución de bienes/servicios , como tampoco las oleadas de población huyendo de sus lugares de origen.
Del primero diré que la inclusión es -pero no se limita a- la incorporación de talento femenino en puestos de toma de decisiones porquees justo, además ha demostrado ser una estrategia que cataliza procesos, mejoras y rentabilidad.
La empresa incluyente involucra también a la población que tradicionalmente ha sido segregada por el patriarcado por condiciones étnicas, culturales, religiosas y/o de orientación sexual.
El segundo es inminente, la sostenibilidad para la producción de bienes y servicios también es rentable. La contaminación en Monterrey, por ejemplo, se refiere a permisos discrecionales otorgados; a la falta de planeación, estudios e infraestructura -responsabilidad- para el traslado y la provisión los insumos vs la capacidad instalada en la ciudad. Esto es al menos el agua, la luz, el gas, el transporte pesado, etc.
La migración, el tercero, ya está aquí. Las condiciones que aquí encuentran, son mejores que las que dejaron atrás. Se aferran a los derechos humanos para exigir oportunidades. Estas personas no se van a detener por la inseguridad, incertidumbre y desprotección total, prefieren morirse en el intento de encontrar algo bueno en el futuro.
¿Y a dónde van? A países que les ofrezcan la mínima oportunidad. No son delincuentes, ni personas malas, son personas que sin opciones que llegarán a delinquir en tanto no encuentren esa posibilidad en estabilidad. México es un país de tránsito y tiene en su territorio a muchos migrantes y de manera irregular.
Estados Unidos presiona para contenerlos en una ceguera real o fingida, en cualquier caso, peligrosa. Porque el hambre y la desesperanza son motores a la violencia.
Detrás de estos tres elementos subyacen los valores de una sociedad milenaria que se centró en el hombre, blanco, joven, cristiano, heterosexual. Y está sucediendo algo parecido a lo que vivió la humanidad cuando la iglesia forzaba el dogma de que la Tierra era el centro del universo y llegó Galileo a romperles el esquema.
Los países y las élites, públicas y privadas, tienen una maquinaria bien aceitada para conservar e incrementar sus privilegios. Desde los más desarrollados hasta los más desfavorecidos tendrán que replantear su esquema político y económico porque los grupos tradicionalmente vulnerados, el planeta y la pobreza ya les no aguantan más.