TLALNEPANTLA.- El cielo truena, las nubes tapan el sol y el aire empieza a correr a más velocidad...el peligro de lluvia se cierne sobre la zona del desgajamiento del cerro del Chiquihuite.
Los habitantes de la colonia Lázaro Cárdenas segunda sección saben que puede haber un nuevo deslizamiento de rocas que cobre más vidas, pero se resisten a dejar sus viviendas, como si el peligro y la incertidumbre fueran parte de su vida, de su cotidianidad.
Solo dos calles abajo de la llamada zona cero la vida sigue sin ningún cambio. A tan solo unos cientos de metros del desprendimiento de rocas parece que no sucede nada, solo la presencia de militares, rescatistas, policías, reporteros y gente que viene a solidarizarse con las comunidad o a ofrecerse como voluntario hace la diferencia.
Don Zeferino, un hombre robusto, de más de 60 años con la piel quemada por el sol, busca que lo dejen pasar a la zona cero para poder ayudar. Afirma que trabajó por 35 años en las minas del Tenayo y Chalma, por lo que podría ser de mucha ayuda.
“Por lo que he podido ver, las grandes rocas no rodaron, sólo se deslizaron un poco. Esa parte tiene la forma de copa, es decir, la parte frágil estaba abajo y la pesada arriba, por eso el agua de lluvia desgastó la base, y el temblor hizo el resto.
Con la mirada en la montaña, dice que su experiencia puede ayudar, que seguirá viniendo hasta que alguien le haga caso y lo deje pasar.
Arriba la tragedia continúa. Una joven madre y su hijo de cinco años no aparecen. El esposo y padre camina desesperado de un lugar a otro tratando de encontrar paz donde no la hay.