Colaborador Invitado

El futuro digital de México se construye en colaboración

En un entorno donde las amenazas digitales evolucionan más rápido que la capacidad institucional para enfrentarlas, la capacitación de mil personas en ciberseguridad marca un punto de inflexión.

En el nuevo mapa global de la innovación, los países que avanzan no son únicamente los que invierten en infraestructura digital, sino los que logran articular un ecosistema sólido de colaboración. La tecnología, por sí sola, no transforma; lo que genera verdadero impacto es la alineación de objetivos y la confianza entre gobierno, empresas e instituciones académicas.

Construir una economía digital robusta exige continuidad, visión de Estado y compromiso intersectorial a largo plazo. Los programas de formación, los centros de investigación y las alianzas estratégicas deben entenderse como motores que fortalecen la autonomía tecnológica y expanden las oportunidades de desarrollo para la población.

En este contexto, México ha reconocido que su activo más valioso es el talento. La creación del Centro Público de Formación en Inteligencia Artificial es un hito que va más allá de lo educativo: representa una apuesta de país. Busca desarrollar habilidades técnicas, pero también formar a profesionales capaces de pensar críticamente, resolver problemas complejos y aplicar la tecnología con propósito y responsabilidad.

Porque el desafío no es solo enseñar a programar o analizar datos. Es impulsar el pensamiento ético, la creatividad y la habilidad de usar la inteligencia artificial para resolver problemas reales y generar impacto social. Este nuevo modelo educativo responde a las demandas del presente, pero sobre todo anticipa las oportunidades del futuro, donde la IA será un habilitador clave para el crecimiento económico, la competitividad y la sostenibilidad.

En un entorno donde las amenazas digitales evolucionan más rápido que la capacidad institucional para enfrentarlas, la capacitación de mil personas en ciberseguridad marca un punto de inflexión. Invertir en estas competencias significa fortalecer la resiliencia del país, proteger sus activos estratégicos y garantizar la continuidad de sus procesos de transformación digital.

La fuerza de esta iniciativa radica en su naturaleza colaborativa. A través de alianzas público-privadas, convergen tres pilares esenciales: el conocimiento técnico de la industria, la visión estratégica del gobierno y la capacidad de innovación de la academia. Esta combinación genera un círculo virtuoso donde el aprendizaje se multiplica, la innovación se acelera y la confianza se convierte en política pública.

Ese es el verdadero poder de la colaboración: no solo transferir conocimiento, sino construir capacidades compartidas que permanezcan más allá de los proyectos y de los ciclos de administración. México necesita este tipo de esfuerzos que trasciendan coyunturas y sienten las bases de un ecosistema sostenible de talento, seguridad digital y competitividad tecnológica.

Kyndryl, junto con otras empresas e instituciones, participa en esta iniciativa con la convicción de que el progreso tecnológico del país solo puede construirse colectivamente. Las soluciones más efectivas no nacen en silos; surgen cuando los sectores se escuchan, alinean prioridades y asumen una responsabilidad conjunta por el futuro digital del país.

Este modelo de cooperación demuestra que el avance no depende únicamente de la innovación técnica, sino de la capacidad de colaborar por un propósito común: un México más seguro, competitivo e inclusivo.

Al final, el mayor desafío de México no es tecnológico, sino humano. Se trata de cómo preparamos a las personas para liderar en un entorno que cambia todos los días. La tecnología acelera la transformación, pero solo el talento puede sostenerla. Y ese talento necesita ambientes donde la colaboración no sea un discurso, sino una práctica diaria.

El futuro digital no se improvisa: se diseña con propósito, visión de largo plazo y compromiso colectivo. Hoy México tiene la oportunidad de demostrar que su mayor fortaleza no está solo en su infraestructura o capacidad técnica, sino en su gente, su talento y su voluntad de construir juntos, un futuro más próspero y seguro para todos.

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